¿Adivinan por qué están aquí?

¿Adivinan por qué están aquí?

dijous 31 d'agost 2017 - 20:30 a dimecres 04 de desembre 3450 - 20:15
¿Adivinan por qué están aquí?

(Este bonito dibujo recrea el tumbao​ de una andipithecus ramidus; la cual, nadie lo diría, es una tatarabuelita nuestra. De momento. Observen sus prometedoras manos).

Somos simios, pero simios que viven de una forma muy extraña y hacen cosas raras (Harry Jerison).

Aviso de navegantes. Un servidor utiliza el término humano para designar a todas las especies de nuestro género, el homo. Desde el primero, el hábilis, que deambulaba por África Oriental hace unos dos millones y medio de calendarios, hasta el sapiens-sapiens que ha llegado hasta la actualidad. Y asigno el nombre homínidos a los tipos que se encuentran entre el hábilis y la madre que compartimos con los chimpancés: es decir, de los 7 a los 2 y pico millones de años. ¿Qué por qué utilizo una clasificación mestiza? Porque todo el mundo clasifica como le sale de los dellonçes; y yo no voy a ser menos, aunque sea un miserable peregrino de la ciencia. Además la visión de que solo somos humanos los sapiens-sapiens es antropocentrista. Hace no tanto, tuve una bronca con unos foreros de El País a propósito del asunto. Al unísono, tres o cuatro foreros sostenían –enfurecidos- que bichos como el hábilis, erectus o nean eran homínidos y no humanos. Se burlaron a placer de mi ignorancia –ahí acertaron-, pero no consiguieron que me bajara de la burra. Nean es una especie humana, un sapiens. Ante esta situación, parece apropiado tirar de clásicos para solventar la cuestión: Sic transit gloria mundi. Vana, fatua y estéril es la gloria del mundo. Amén.

Bueno, no mareo más la perdiz. Retengan que nuestra peculiar e increíble andadura se inició en forma de simios  australopitecos, y que nos empezamos a largar de la selva hace unos cuatro millones de años más o menos, (menos que más). Y esa partida antes del Alba selló nuestro destino. Y con él, el de toda la Naturaleza.

https://antopologiausta.files.wordpress.com/2013/08/ilustracic3b3n-1-evolucic3b3n-homc3adnidos.pdf

          (En esta bonita ilustración se puede ver cómo se han ramificado los simios de nuestra parentela desde hace unos 7 milloncejos de años, que es cuando nos separamos de los simios que conducirán a los actuales chimpas y bonobos. Los que aparecen en la ilustración llegarán, por tortuosos caminos, hasta nosotros. Lo que me interesa es que vean la diversidad de familias y especies que florecen de un tronco común. Por el camino se han extinguido muchas especies que no fueron bendecidas por la Selección Natural. Así, en nuestro caso, solo aparece nuestra especie, la sapiens-sapiens como única especie humana dando coces por ahí hoy día. Pero antes que nosotros -e incluso coexistiendo durante milenios- han existido otras especies humanas. Pero no tuvieron suerte. Y esa visión que sostengo es, sin duda, ideológica. No lo he negado en ningún momento. Ojo al dato: este árbol genealógico de nuestra estirpe se deriva de una visión particular y cambiante de la cosa. Hay otros y otras. Por ejemplo: en este no aparece a la altura de los 5-6 millones de años el ardipithecus Kadabba, que a día de hoy sería un claro y directo ancestro nuestro, progenitor del ardipithecus ramidus, y de ahí, por evolución de esa familia de bichos a los primeros australopithecus, y de ellos a los primeros homos, nuestros abuelitos directos (Jamie Shreeve). No obstante, todo es provisional y polémico, como ya he dicho en anteriores o posteriores ocasiones...).

Nosotros somos un género especial encuadrado en la familia de los grandes simios. Es decir, de los simios grandes; y todavía circulan por esos pagos de Dios tipos como los gorilas, chimpancés, bonobos y orangutanes. Y nosotros. Estos tipos que están en la selva comiendo plátanos y dándose la vida padre (y sin cotizar a Hacienda) son primos hermanos nuestros; de la familia, para entendernos. No descendemos de ellos, pero todos los simios tenemos unos ancestros comunes, a partir de los cuales unos toman un camino evolutivo y otros, otro. ¿Voy bien? En algunos casos, los caminos conducen a la extinción de las especies que los tomaron. Que no queda vivo ni el apuntador, vamos. En rigor, muchas de las ramas evolutivas seguidas por los primates y después simios acabaron en la vía muerta de la extinción. La Naturaleza, y su mecanismo evolutivo, la Selección Natural, es implacable, brutal y amoral: las mutaciones genéticas negativas para bregar con éxito en el medio, son eliminadas, y con ellas el grupo que las porta (Barreau).

Otros géneros y especies han tenido éxito evolutivo. Ello ha permitido a los chimpancés, por ejemplo, sobrevivir hasta hoy. Y, por supuesto, a nosotros, que somos un misterio con patas más insondable que el de la Santísima Trinidad.

El otro día estaba viendo un documental sobre las torturas que se infligen unos nativos de Malasia, clavándose garfios y empujando con las cuerdas atadas a ellos altares de diferentes dioses. Entonces pensé que tienen mucha razón los que afirman que los sapiens-sapiens somos un error de la Naturaleza. Un engendro que puede acabar destruyéndola.

Miscelánea. Hace unos días intenté explicar a unas pre-adolescentes la cosa de la Evolución; y utilicé el símil de las edades del ser humano. Veíamos que al igual que una persona cambia a lo largo de su vida –el nacimiento, la locomoción bípeda, el aprendizaje del lenguaje, el crecimiento de la olla, la edad de la razón…-, también ha cambiado (evolucionado) nuestra especie. Un viaje alucinante.

Teddy Pendergrass ​cantó baladas maravillosas. Escuchen.

https://www.youtube.com/watch?v=oV_yoR-5-rE

 

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Sobre l'autor

Salvador Martínez. Jubilado inquieto y curioso, que se pasea por una de las más apasionantes fronteras del conocimiento humano. Ante notario ha dejado escrita la frase que debe esculpirse en su lápida funeraria: "Aquí yace un tipo que dedicó su vida a comprender este mundo y sus alrededores. Fracasó." Y otra debajo: "Es la primera vez que hago un viaje sin tener ni idea de adónde voy"
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