Albatàrrec y el desfalco de Bankia

Albatàrrec y el desfalco de Bankia

dissabte 12 d'agost 2017 - 18:00 a dijous 04 de desembre 3169 - 18:15

https://www.youtube.com/watch?v=RCsdxvhz_cU

(En este bonito y corto vídeo se confirma que una pareja -argentina, por supuesto- hizo un viajecito a través del tiempo. Véanlo, no tiene desperdicio).

Esta semana he estado leyendo un libro con título muy sugerente: Antes del Big Bang, de un tipo llamado Martin Bojowald, un posjoven boche de cierto renombre. Ingenuo de mí, esperaba encontrar abundantes referencias a la cosa del Tiempo Antes de Todo. (Observen la astuta cursiva que empleo para el Antes: el antes de antes. Un follón de te cagas, lorito). Pues bien, el chorbo examina una serie de conceptos y leyes del funcionamiento del Universo y demás. Pero de ese Antes dice bien poco, y de escaso interés. Por la sencilla razón de que no sabemos na de na de rien. Con todo, el título queda muy aparente y vistoso.

Examinemos con cierto detalle la cosa de los viajes a través del tiempo. Observen, de entrada, que viajes y a través remiten a un escenario espacial. De nuevo espacio y tiempo como Unidad de destino en lo universal. 

Empecemos la cosa diciendo que se habla de partículas elementales (más pequeñas que el cerebro de la Pantoja) que en ciertas condiciones y basándose en ciertos cálculos podrían viajar por el tiempo en un espacio-tiempo distorsionado en extremo. En los bujeros negros, por ejemplo. Pero se trata de especulaciones ligadas a la mecánica cuántica (a bichos infinitesimales) tan difíciles de aplicar a nuestra realidad macro como conseguir que un fredolic corra los 100 metros lisos en menos de 10 segundos. Y, en efecto, hay muchas partículas a las que se la bufa el tiempo; el tiempo y lo que sea: ellas a su bola total.Tal vez en un Universo con varios tiempos y 12 dimensiones se pueda viajar al pasado e, incluso, no pagar impuestos; pero en este mundo traidor el asunto se complica. Bueno, servidor, que se precia de tener una mente abierta, no puede descartar absolutamente la posibilidad de que ignotos bichos inteligentes y tal puedan viajar en el tiempo; pero las condiciones y medios para hacerlo se le escapan. Al respective no hay que olvidar a la gran cantidad de enterados-cretinos que a finales del XIX se reían de los que investigaban en máquinas voladoras y otros artefactos tesnológicos. Se impone la prudencia y no reírse de ninguna hipótesis.

Para viajar al pasado, se deberían utilizar los bujeros de gusano, de los cuales también hablaré más adelante o más atrás. (Como se ve, yo también viajo a través del tiempo). Tendríamos que dotarnos, entre otros problemones, de un flujo energético gigantesco canalizado en el hiperespacio (en donde el espacio-tiempo se retuerce formando un bucle) mediante los susodichos bujeros. En ellos la entropía (el desorden, el caos, la pérdida de energía disponible) discurriría en sentido contrario, y eso no hay mortal que lo pueda hacer. Además, esos bujeros de gusano estarían dentro de  bujeros negros (la versión física del Infierno). Otra cosita que facilita el viaje: hasta la fecha no se ha encontrado ningún bujero gusanero. Además, según los cálculos, serían de una dimensión infinitesimal; es decir que un átomo sería un gigante en comparación. Ya ven, todo facilidades para el viaje. ¿Han visto El día de la marmota? Pues tal que así mismamente sería entrar en un bucle temporal de esos que determinan los cálculos. ¿Vamos bien?

Por si fuera poco, el intrépido viajero tendría que someter su cuerpo serrano a la desintegración de su masa al iniciar tan fausto viaje y a la consiguiente reintegración al finalizarlo. Ya que solo las partículas ínfimas podrían viajar en el tiempo. Minucias sin importancia, ya se ve. Además, si se pudiera viajar al pasado, los visitados percibirían a los visitantes como procedentes del futuro, el cual para aquéllos todavía no existe. Más bronca: los bujeros gusaniles pondrían en contacto dos regiones muy lejanas entre sí. De manera que si se entrara a la cosa por Albatàrrec, por ejemplo, se podría aterrizar en algún sitio de la galaxia EGS-zs8-1, que cae por donde Sansón perdió la peluca. El cine –véase Interstellar, sin ir más lejos- ha jugado con esa posibilidad; en la que esos bujeros se convierten en puertas de las estrellas (star-gates, que dicen los finos y cultivados). Pero eso es ciencia-ficción. Un porrón de ficción.

Meditación: si se pudiera viajar al pasado, anda que no habría venido gente de futuros tecnológicamente avanzados a darnos la brasa y a vendernos baratijas y participaciones preferentes de Bankigalaxia. En resumen: no tenemos ni puñetera idea de cómo se comportaría el tiempo en el interior del bujero de gusano ni cómo le afectaría a un viajero con estructura material compleja. Bueno, miento, sí que tenemos alguna idea, pero es de poner los pelos de punta. Como hasta el momento de escribir este artículo no ha aparecido nadie del futuro, solo hay dos explicaciones posibles: o no se puede viajar al pasado o nuestra especie se extinguió antes de conseguir la tecnología viajera-p’atrás. O los viajeros han ido a parar al quinto pino, o al sexto.

Stevie Wonder (sí, el de Si bebes no conduscas) también le dio a la cosa ecológica y vegetal.

https://www.youtube.com/watch?v=Dm0ZA0gDkqQ

 

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Sobre l'autor

Salvador Martínez. Jubilado inquieto y curioso, que se pasea por una de las más apasionantes fronteras del conocimiento humano. Ante notario ha dejado escrita la frase que debe esculpirse en su lápida funeraria: "Aquí yace un tipo que dedicó su vida a comprender este mundo y sus alrededores. Fracasó." Y otra debajo: "Es la primera vez que hago un viaje sin tener ni idea de adónde voy"
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