El McDonald's de la carretera de Huesca y el futuro

El McDonald's de la carretera de Huesca y el futuro

divendres 15 de setembre 2017 - 18:15 a dijous 04 de desembre 3169 - 18:45
El McDonald's de la carretera de Huesca y el futuro

(El colisionador de hadrones de Ginebra​ es un cacharro gigantesco y súper-tec, con el que se intenta desentrañar los misterios del Universo en todas sus escalas).

Mi buen amigo Macià Pelegrí nos pasó a un grupo de amigos, vía güasap,  las declaraciones de un tipo de Cambridge llamado Lucas Butcher​. Este físico cree (ojo con el verbo) que se puede interaccionar (ojo con el verbo) con el futuro. El método es muy sencillo. Lo de siempre, vamos: se trataría de enviar ondas electromagnéticas, con información, a través de un bujero de gusano a Dios sabe dónde del otro extremo. De esa manera, los (sic) del otro extremo se enterarían de la clasificación de la Liga de fútbol (imprescindible para verificar los aciertos en las quinielas). Bromas aparte, lo que postula ese menda es risible y surrealista. Primero: no sabemos si existen realmente esos bujeros de gusano. (Einstein los predijo, pero sobre el papel). Segundo, tampoco sabemos andestán. Tercero, si localizamos uno será en el interior de un bujero negro, del que se entra pero no se sale; y mucho menos vivo. Cuarto, para meterse en ese bujero gusanero se necesitaría una cantidad de energía que ni Endesa podría suministrarla. En fin, un brillante ejercicio de ciencia ficción, pero nada más. ¡Ah!, ese físico afirma que el experimento de conexión con el futuro -de no se sabe cuándo ni dónde ni cómo ni en dónde- se puede hacer en el acelerador de hadrones - de Ginebra, un colisionador de bichos que incluyen partículas en su seno. ¡Cojonudo! Es imposible, pero queda la mar de bien. Se cogen unos protones, se les envía a un bujero negro y vuelven con los resultados adelantados de la Primitiva. Es tan surrealista…

Caña al mono. El viajecito al futuro también entraña, digamos, algunos problemillas de nada: viajar a esas velocidades llevaría consigo que los cuerpos o artilugios que las experimentaran adquirieran una masa tendente al infinito (la masa es la materia, la chicha de cualquier cosa), y con una energía brutal. Lo cual, y se mire por donde se mire, sería bastante engorroso para nuestro intrépido cosmonauta-temporal, que a buen seguro moriría en el intento (o tal vez agotara todas las reservas de hamburguesas del McDonald´s). Se han dado muchas vueltas a la cosa de viajes en el tiempo: que si orbitando alrededor de un bujero negro a tropocientos mil kilómetros/segundo; que si metiéndose entre dos supercuerdas cósmicas (ustedes ni caso),.. Traducción: los viajes en el tiempo están muy verdes. No obstante, Hawking señala que, bueno, los viajes en el tiempo serán posibles para civilizaciones más avanzadas; las cuales no nos visitan para no asustarnos y no nos facilitan sus conocimientos ya que somos una especie peligrosa (eso es cierto). ¿O acaso hay una ley física desconocida que no permite a los futureros ponerse en contacto con los presenteros? Conclusión general: Hawking patina bastante respecto a la cosa de los viajes en el tiempo (dicho sea con el mayor de los respetos).

Les dejo una bonita paradoja para que la rumien tranquilamente (mejor con tres dedos de puro malta y un chorrito de agua): Cójase a un tipo que viaja al pasado hasta la niñez de su mami; al llegar allí mata a su progenitora, lo cual impediría su propio nacimiento y, en consecuencia, que pudiera viajar al pasado para matar a su querida mamá. Voilà!

Hace unos días, leí Los tres primeros minutos del Universo, de Steven Weinberg, premio Nobel de Física en 1979. Es decir, un tipo que sabe de qué habla. Sin embargo, la cosa del tiempo presenta paradojas hasta para los más insignes talentos. No lejos del principio del libro, dice: (…) entonces el Universo es de extensión infinita y seguirá expandiéndose eternamente. ¡Cómo nos traiciona y nos limita el lenguaje! Si el Universo es infinito, es imposible que siga creciendo, ¿verdad? Todo crecimiento ya está incluido en el parámetro infinito. Otra cosa: en los tres primeros minutos de vida del Universo, se produjeron más acontecimientos capitales que en el resto de su vida -13.740 millones de años o por ahí, y subiendo. Ello ha obligado a segmentar ese espacio de tiempo hasta millonésimas de segundo; pues en esos lapsos se verifican hechos diferentes unos de otros y trascendentales. Otro ladrillo en el muro del estudio del Tiempo.

Como ya he dicho, el cine nos proporciona regularmente películas sobre la cosa del tiempo y sus viajes. Recientemente, la película Interstellar ha vuelto a meter el dedo en la llaga de las últimas hipótesis y especulaciones de la física. Y ha contado con el asesoramiento de físicos tan importantes -y controvertidos- como Kip Thorne. He tenido ocasión de leer un par de libros de este físico teórico; pero hay que coger sus especulaciones con mucho escepticismo. Ejemplo: Thorne afirma en Agujeros negros y distorsiones en el tiempo, que una civilización infinitamente avanzada podría crear un bujero de gusano para viajar en el tiempo. ¿Y dónde se encuentra una civilización infinitamente avanzada, si no es indiscreción? Respuesta: en ningún sitio de ninguna parte del Universo universal. Cuidadito con el lenguaje, que la cosa está que arde. Con todo, si no han visto esta película, se la recomiendo vivamente, pues despierta nuestro interés por la astrofísica, además de recordarnos lo que ya sabemos: hay que cuidar la Tierra, pues ahí fuera la cosa está mu chunga.

Les deseo un buen viaje.

Post scriptum. Si hago balance de todos los campos del conocimiento que me he atrevido a inspeccionar, la conclusión última es bastante desalentadora y deprimente: ignoramos muchas cosas fundamentales. Y sospecho que el asunto va para rato. Largo.

Hay una vieja canción del viejo Leonard Cohen que me pone la piel de gallina, y el corazón en un puño.

https://www.youtube.com/watch?v=--bxTVx8L8E

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Sobre l'autor

Salvador Martínez. Jubilado inquieto y curioso, que se pasea por una de las más apasionantes fronteras del conocimiento humano. Ante notario ha dejado escrita la frase que debe esculpirse en su lápida funeraria: "Aquí yace un tipo que dedicó su vida a comprender este mundo y sus alrededores. Fracasó." Y otra debajo: "Es la primera vez que hago un viaje sin tener ni idea de adónde voy"
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