En Bruselas no está la clave

En Bruselas no está la clave

dimarts 14 de novembre 2017 - 18:00 a divendres 13 de novembre 2020 - 01:30
En Bruselas no está la clave

(En esta bonita reconstrucción, se aprecia el careto que debió lucir Lucy​ hace 3 millones y pico de tacos. Tal vez no sea una abuelica nuestra directa, pero está en el tronco evolutivo que conduce a los primeros humanos. Ora pro nobis).

Muy buenas. Habíamos dejado la Cosa en que mediante un complejísimo y azaroso unos simios raros, los ardipithecus, iniciaron una línea evolutiva que, tras muchas variantes, llega hasta nosotros. Y fue muy duro, jodidamente duro; y con más peligros que en una película de Kung fu. Y fíjense si fue jodida la cosa, que por el camino se quedaron aparcadas muchas especies que no tuvieron suerte. Hace unos 5 millones de años, la mayor parte de los pre-humanos había desaparecido. Solo nuestros antecesores, los de los chimpas, y algunas especies más sobrevivieron. O sea, que de los grandes simios solo mantenemos la caña en pie los orangutanes, los gorilas, los chimpancés, los bonobos y nosotros mismamente. Nosotros somos los que más éxito han tenido, por número, extensión y formas de joder el planeta. Sin olvidar que posteriormente hubo varias especies de humanos, que también se fueron al hoyo. Pero de eso hablaré más adelante.

En el gallinero que era África Oriental Media hace unos cuatro milloncejos de añejos, se afianza otro género distinto del ardipithecus, pero descendiente de él. (Hay científicos que opinan que no, pero yo digo que sí, de nuevo). Me refiero, nada más y nada menos, a los autralopithecus (monos del Sur). Hubo bastantes especies de ese género, y todas acabaron en el hoyo de la extinción. ¿Todas? Se ve que no. Hubo una que pasó el testigo evolutivo a los primeros humanos. Todos los números parece tenerlos la anamensis, pero esa asignación es todavía muy provisional. Hay otros candidatos.

  Merece que nos fijemos en otra de sus especies, la afarensis (de la región del Afar, en Etiopía). De esa especie nos han llegado, entre otras, las huellas del paseo de una niña fosilificadas en un manto de cenizas. A esa señorita le pusieron el nombre de Lucy, ya que cuando la descubrieron, por la radio sonada a todas horas la canción de los Beatles Lucy in the sky with diamonds. ¡Un descubrimiento de los que hacen época! Esta niña se paseó por aquellos pagos hace unos 3’2 millones de años largos, y parece señalar una clara transición entre los autralopithecus y los homos. Es decir, que era mitad de un género y mitad del otro. Del melic para arriba era simio antropomorfo, como tantos otros; pero del meli pa bajo, era sorprendentemente homo.

Por un lado tenía una perola un poco más grande que un chimpa, poca cosa en lo que se refiere a nuestro linaje; pero por otro era bípeda total, y ya tenía el dedo gordo de los pieses, perfectamente alineado con los otros cuatro. Condición sine qua non para andar sobre las dos patas traseras. (Les recuerdo que la marcha bípeda está en la base básica del género Homo; si no hubiéramos caminado a dos patas no estaríamos aquí). No obstante, no hay consenso sobre si la especie de australopithecus afarensis es nuestra tatarabuela o tal honor le corresponde a otra (anamensis…).

También hemos hallado otra niña afarensis muy bien conservada de esta especie y del mismo período (3 millones y pico de años atrás): la niña de Dikika. ​Señorita ​Selam​, para los amigos. Sus rasgos son reveladores: de cintura para abajo se parecía a nosotros, pero de cintura para arriba era más parecida a otros simios (Christopher Sloan). Y la tentación de considerarla una transición entre los homínidos y nosotros es fuerte.

Steve Winwood es un cantante y compositor inglés que ha dado más vueltas que un autocar de la Alsina Graells​. Por el camino ha dejado algunas baladas memorables. 

https://www.youtube.com/watch?v=Adw772km7PQ

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Sobre l'autor

Salvador Martínez. Jubilado inquieto y curioso, que se pasea por una de las más apasionantes fronteras del conocimiento humano. Ante notario ha dejado escrita la frase que debe esculpirse en su lápida funeraria: "Aquí yace un tipo que dedicó su vida a comprender este mundo y sus alrededores. Fracasó." Y otra debajo: "Es la primera vez que hago un viaje sin tener ni idea de adónde voy"
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