En los aviones el tiempo pasa volando

En los aviones el tiempo pasa volando

dijous 18 de maig 2017 - 18:00 a dissabte 21 de març 2212 - 01:45
En los aviones el tiempo pasa volando

 

(Salvador Dalí ha plasmado como nadie la relatividad y volubilidad del Tiempo)

Paso ahora a referirme al Tiempo, que ocupará más de un artículo, me temo. Sí, el tiempo, eso que nos indica que estamos llegando tarde a nuestra boda (o divorcio, a escoger). O que nos ha vencido la letra…

Para abrir boca, y saltándome el protocolo y el orden, empezaré diciendo que trata de uno de los actores fundacionales de nuestro Universo. Otro es el Espacio. Y ambos dos –San Einstein dixit- forman una unidad de destino en lo universal: el conocido espacio-tiempo. ¿Sencillo? Pues, no. Nada más complicado que ese dúo, nada más escurridizo y retorcido. ¿Se han fijado en que las manecillas del reloj recorren un espacio para marcar el paso del tiempo? Empecemos por el principio.

Primer misterio de dolor y aviso de navegantes (incluye corolario). Hay tipos como Einstein (científico) o Bergson o Heidegger (filósofos) que coinciden en que el tiempo no puede ser objeto de la ciencia, pues es demasiado complejo. O sea, en terminología científica: se jodió la burra. La comprensión del tiempo es incompleta e irreal, no acabamos de saber qué es. Tenemos la intuición de que avanza de una manera regular y se puede medir, tic-tac, tic-tac, y no es así, insiste John Mather. En realidad el tiempo es elástico, en franca coyunda con el espacio; y, en fin, que no hay dios que lo entienda. Y no se apresuren a mostrar sus relojes, que tiempo habrá para desmontar esas certidumbres de relojero.

Pese a todas esas advertencias, yo, insensato, me adentro en esos pantanales: ¿qué es el tiempo? Esa es la pregunta capital a la que no tengo respuesta. Lo siento, poca tranquilidad les voy a dar con visión. De entrada, no hay unanimidad al respecto, más bien lo contrario. Incluso hay quien piensa que el tiempo no existe, y no es Chiquito de la Calzada. Me he dejado las pestañas buscando por  Internés una definición potente y profunda, abstracta, de lo que es el tiempo, de su naturaleza última, pero no la he encontrado. Abundan las definiciones tronadas, hiperbólicas, circulares, tangenciales, patéticas, místicas… Pero nadie que haya cogido el toro por los cuerpos. Tampoco los maestros de la física y las matemáticas a los que he invocado tenían respuestas a esa pregunta. Descorazonador, pero también estimulante. Participar de la misma ignorancia que los grandes científicos me hermana con ellos. Al menos compartimos algo…

Desde la óptica científica, las únicas definiciones y explicaciones irrefutables (y no del todo) que he hallado se refieren casi en exclusiva al tiempo meteorológico: Mañana hará mal tiempo en Torrefarrera, y cosas por el estilo. La cosa está así, y no tiene pinta de mejorar. ¿Tendremos que dar la razón al viejo y querido Platón, y aceptar que el tiempo no es más que una ilusión? Más madera: se diría que en la Realidad –jodida palabra que a saber qué designa- hay una clara división entre lo que está en el tiempo (órbitas de los planetas, por ejemplo), y lo que está fuera del tiempo (los fotones, otro ejemplo) (Hawking). Los neutrinos -unos bichos muy pequeños y escurridizos- también son inasequibles a las penurias del tiempo. Y en el  mundo de las partículas subatómicas –los bichos más pequeños que conocemos-, ni les cuento: el tiempo se convierte en una entidad fantasmagórica. Así que…

Pero empecemos examinando la arrogancia académica. El tiempo es la magnitud física que mide la duración o separación de las cosas sujetas a cambio, esto es, el período que transcurre entre dos eventos consecutivos que se miden de un pasado hacia un futuro, pasando por el presente. Reza una definición sacada de un manual de física de bachillerato al uso. Enternecedora por su elocuente artificiosidad: duración, separación, periodo… ¡Qué cosas! Con todo me interesa el término separación, pues remite sin dificultad al ámbito espacial, a la distancia. Ya ven: el academicismo también vincula el paso del tiempo a un espacio recorrido (pero sin saberlo). Vivimos en un mundo de cuatro dimensiones (las cuatro extensiones de la Realidad): altura, profundidad, anchura y… tiempo. Para trabajar con cualquier sistema (suceso) necesitamos ubicarlo en un lugar del espacio, empleando las tres coordenadas espaciales que acabo de citar, y en un momento preciso (tiempo). Un mundo ordenado, ya se va viendo, ¿cierto? Pues no, de eso nada. Es una lástima que esa visión no sea exacta ni, si me apuran, real. Hemos configurado la realidad según nuestra forma de analizar, de entender y de nuestros intereses; no según es

Los Panchos también se han ocupado de la cosa del Tiempo.

https://www.youtube.com/watch?v=Qg_L54DW69U

 

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Sobre l'autor

Salvador Martínez. Jubilado inquieto y curioso, que se pasea por una de las más apasionantes fronteras del conocimiento humano. Ante notario ha dejado escrita la frase que debe esculpirse en su lápida funeraria: "Aquí yace un tipo que dedicó su vida a comprender este mundo y sus alrededores. Fracasó." Y otra debajo: "Es la primera vez que hago un viaje sin tener ni idea de adónde voy"
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