No, sus abuelos no proceden de ningún pueblo

No, sus abuelos no proceden de ningún pueblo

dimecres 25 d'octubre 2017 - 20:15 a diumenge 03 de setembre 2169 - 19:30
No, sus abuelos no proceden de ningún pueblo

(En esta bonita foto se ve el cabezo de un australopithecus garhi. Aunque parezca mentira, ese tipo es seguramente un eslabón de nuestro linaje).

Giremos la vista hacia otra zona que bullía de vida por aquellos entonces. Nos encontramos en lo que es hoy Etiopía, en la cuenca del río  Awash y en el Afar, que estaban más secos que el ojo un tuerto. Por allí pululaba (hace 6 millones y pico de calendarios), un tipo al que hemos llamado ardipithecus kadabba. En el brillo de sus ojos vigilantes ya se adivinaba un perfil  genético de largo recorrido y muy fecundo. Andaba a cuatro patas cuando estaba en el bosque, y a dos cuando se movía por el suelo. Tenía los caninos y molares pequeños en relación con anteriores primates. Factor importante en el largo camino del linaje humano, que entonces apenas había empezado Comía lo que le echaran –omnívoro, aunque muy poca proteína animal-, era bajito y muy peludo, olla de 300 cc., frente huidiza y nariz aplastada, como los chimpas y demás. No era un homo, pero ya apuntaba algunos de los rasgos que definirían, con el tiempo y una caña (larga) a nuestra especie. Otra cosa interesante: ese tipo acaba de separarse de la especie que conformará el género Pan, el de los chimpas y los bonobos. Esto es fundamental: Antes de esas fechas fundacionales hubo una especie de simio que fue el padre/madre de ambas estirpes: Homo y Pan. Pero poblaciones determinadas de esa especie matriz se fueron separando y buscándose la vida –evolutiva- cada una por su lado. Primera divisoria fundamental: homos pa la izquierda, chimpas pa la derecha. Y a quién Dios se la dé, san Pedro se la bendiga.

Reparen en la dimensión cronológica de la cosa: ¡7 millones de calendarios o más! ¡Abrumador! Por eso es tan difícil encontrar fósiles de esos bichos, máxime porque se movían en ecosistemas húmedos, que trinchan los huesos y to lo vivo. África oriental estaba llena de especies homínidas que sobrevivían en un medio hostil y ferozmente competitivo. Del kadabba surgió el ardipithecus ramidus, hace unos 5-4´5 millones de tacos. Este tipo no se parecía a los simios precursores del género Pan, sino a los de nuestra estirpe. De ese prototipo tenemos los restos, pocos, de una hembra a la que llamaremos Ardi (J. White). Sabemos de esa señora que sus dedos gordos de los pieses eran oponibles a los otros cuatro. Fantástico invento para moverse por las arboledas, pero no para evolucionar hacia los homos. Pero en otros aspectos sus pieses eran decididamente modernos, y le permitían andar a dos patas. La bio-mecánica explica el evento. ¿Está esa señora en nuestra estirpe, es ascendiente nuestra? No se sabe, pero se conjetura. Yo afirmo que , a falta de otras evidencias. Además, Ardi no se parece en nada a un chimpa o un gorila moderno. Era otra cosa, y se dirigía sin saberlo hacia nosotros. Más madera: tanto los machos como las hembras tenían caninos similares. Hecho prodigioso y refulgente que apunta a la disminución del dimorfismo sexual (machos muy distintos de las hembras), lo cual apunta hacia los homos. Y eran sociales.

Todas las especies del género ardipithecus se fueron al carajo, excepto la que evolucionó hacia el género australopithecus. No eran exactamente como nosotros, pero ganas tenían. ¡Vaya si tenían! Fue probablemente una de sus especies, la australopithecus garhi, la que dio lugar a los primeros homos. A los primeros nosotros. ¡Encrucijada evolutiva fundamental! Y el milagro se hizo: los australopithecus empezaron a andar siempre de pie. La cosa no va de una evolución que empieza en simios cuadrúpedos, continúa con bichos mixtos –fase transición- que ahora van a dos patas y después a cuatro, pra finalizar en los bípedos No, señor: pasaron directamente de la marcha a cuatro patas a la de dos. Con un par.

Tengo dicho por ahí que un antropólogo amateur llamado Faustino Cordón afirmaba que la posición bípeda se impuso por la necesidad de otear el territorio en la sabana (hierbas altas) para advertir la presencia de animales predadores. No se olvide que el sapiens no tiene desarrollado el sistema del olfato, por lo que no puede ensumar con un margen de seguridad y distancia a sus enemigos: se tiene que fiar de la vista (y el oído, que tampoco es una virguería). Sin selva protectora, se tiene que buscar la vida por espacios cada vez más áridos. Hay otros estudiosos que sostienen que la bipedestación se produjo porque había que coger los palitos con las hormigas adheridas con las manos; y de manera eficiente. Ya ven, hay explicaciones para todos los gustos.

​Cowboy de medianoche​ es una de esas películas capaces de dejarte una huella indeleble. La canción principal de la banda sonora no desmerece.

https://www.youtube.com/watch?v=IQlmgmR4a4g

 

 

 

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Sobre l'autor

Salvador Martínez. Jubilado inquieto y curioso, que se pasea por una de las más apasionantes fronteras del conocimiento humano. Ante notario ha dejado escrita la frase que debe esculpirse en su lápida funeraria: "Aquí yace un tipo que dedicó su vida a comprender este mundo y sus alrededores. Fracasó." Y otra debajo: "Es la primera vez que hago un viaje sin tener ni idea de adónde voy"
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