¡Qué grande es el culo!

¡Qué grande es el culo!

dimecres 12 d'abril 2017 - 18:30 a dimecres 04 de desembre 3450 - 00:00
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(He estado una maldita hora intentando colocar una imagen de un culo canónico, animal o humano; pero no ha habido manera).

Había dejado la cosa hablando de la creciente complejidad y diversidad de la vida, y la aparición de nuevos artilugios cada vez más sofisticados. Voiyons.

Un salto de calado nos lleva a la concreción de una boca, por la cual los animales nos alimentamos. ¡Refungente evento! Hasta esos gloriosos momentos, los bichos se alimentaban fagocitando otros bichos o lo que fuera que fuera orgánico. Lo de la boca tiene su punto, pues conlleva un ano por el que se expulsan los subproductos propios de la digestión de los nutrientes. A poco que observen, comprobarán que la boca de ustedes mismos está en un extremo del cuerpo, y el ano en el otro, ¿correcto? Explicación: esto es así para evitar que los primeros animales tragaran sus propios desperdicios. (Personalmente opino que algunos de esos paleo-animales debieron desaparecer por tener la boca muy cerca del ano. RIP). Tan pintoresca posibilidad evocaría a la famosa sentencia: ir de culo, de amplio significado, excepto en biología.

Continuemos con la boca. Su aparición ronda los 540 millones de años atrás, y lleva aparejada la vital simetría bilateral; pero de esa les hablaré mañana.. La boca está situada en medio de algo también novedoso en su momento y que cada vez se ajustará más a las necesidades de la especialización: la cara, y ésta en la cabeza. Ese conjunto incluye el centro de control nervioso, el cerebro o CPU o sistema nervioso, los ojos en posición central, y demás modificaciones importantes. Y su posición es avanzada en relación al sentido de la marcha: adelante-atrás. Ah, y ya disponemos de órganos sensoriales, vitales para desenvolverse por el medio y sobrevivir en él. Ahora es el bicho el que se dirige hacia la comida –hacia adelante- guiado por su cabeza, los sentidos y su código genético (un microbio no hincará el diente en un trozo de granito, por ejemplo). La cosa de la vida se reduce a localizar alimento y tragarlo (Arsuaga). Y el que quiera más, que arree. Los primeros animales dignos de tal nombre se mueven en medios acuáticos, bien sea en mares o en charcas. Algunos de ellos fueron cubiertos por los fondos limosos, lo cual dejó una huella de su paso por este mundo traidor. Las condiciones atmosféricas casi no permiten el arraigo de la vida en la tierra emergida. Habrá que esperar hasta que esas condiciones sean favorables.

De esta manera, los primeros -y segundos- bichos tiran p’alante guiados por los ojos y otros órganos sensoriales que transmiten a la sesera las señales que captan del exterior. Fundamentalmente las relativas a la comida y a los depredadores. La sesera procesa la información y actúa en consecuencia, siempre la misma consecuencia, pero actúa; y esta es una diferencia tan sencilla como fundamental respecto a la materia inerte. Puestas así las cosas, parece ser que nuestro ancestro animal más antiguo fue un humilde y sarnoso gusano (unos 1.100 millones de años de nada). Ya ven: algunos alardean de nobleza, casta y tronío, cuando lo cierto es que descienden de un simple gusano, como todo hijo de vecino… (Lo que la ciencia no ha resuelto es si entre esos gusanos había clases sociales, nobles, príncipes y bufones. Aunque todo apunta a que no). Todo eso lo sabemos gracias a la aplicación a la investigación de lo que se conoce como reloj molecular. Corto y raso: este mecanismo de análisis permite ir hacia atrás en el tiempo, remontando millones de mutaciones hasta llegar a un ancestro primigenio. Como ya he dicho anteriormente, a medida que remontamos millones y miles de millones de años, los seres vivos son cada vez más elementales y no fosilizan, por lo cual es difícil detectarlos. Se llega a un punto en el que hay que conjeturar, ya que no se dispone de evidencias, o casi.

Continuemos. El cuerpo de esos animales que empiezan a enseñorearse del planeta, presenta una simetría bilateral, imperfecta, pero simetría a fin de cuentas. Cuerpo simétrico, con cabeza frontal (con su cara, su cerebro sus ójulos y su cosa), movimientos autónomos cada vez más autónomos, reproducción de complejidad creciente… Esos son algunos de los parámetros que definen la vida. Recapitulando: en esa época remotísima ya encontramos bichos que poseen las tres características básicas de cualquier animal: cabezo –según el gran investigador Cruyff-, simetría bilateral y celoma. El celoma es otra de las novedades fastuosas y refulgentes: las cavidades que existen entre la piel y los órganos internos. Fulgurante invento que permite la especialización de los órganos vitales.

Pero esa evolución y complicación de las formas de vida no es lineal y equilibrada: la Evolución es más obra de un chapucero que la de un ingeniero talentoso (Fraçois Jacob). Si yo les contara… Si no se entiende eso, difícilmente se entenderán los hechos evolutivos.

Si hay un cantautor que me llena de suave tristeza y añoranza, ese es Joan Manuel Serrat.

https://www.youtube.com/watch?v=QdrMPLOntTA

 

 

 

 

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Sobre l'autor

Salvador Martínez. Jubilado inquieto y curioso, que se pasea por una de las más apasionantes fronteras del conocimiento humano. Ante notario ha dejado escrita la frase que debe esculpirse en su lápida funeraria: "Aquí yace un tipo que dedicó su vida a comprender este mundo y sus alrededores. Fracasó." Y otra debajo: "Es la primera vez que hago un viaje sin tener ni idea de adónde voy"
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