Tenemos el espacio a la vuelta de la esquina

Tenemos el espacio a la vuelta de la esquina

dilluns 12 de febrer 2018 - 18:30 a dilluns 03 de febrer 2098 - 04:00
Tenemos el espacio a la vuelta de la esquina

(Así dibujan algunos el espacio sub-atómico. También podrían dibujar un tocino en patinete, que para el caso sería igual de representativo).

Y aunque me haga más pesado de lo normal, retengan la idea: espacio y tiempo van en el mismo lote. Otra característica poco lógica y comprensible; pero demostrada hasta el cansancio.

¿La mecánica relativista de Einstein explica total y definitivamente la naturaleza y el funcionamiento del Universo? No, señor, no la explica. Explica el espacio-tiempo, la gravedad y la luz a escala macro, la de las grandes dimensiones y magnitudes. Pero es que debajo hay todo un mundo casi infinito que bulle y danza indefinidamente y, al parecer, sin ton ni son. Es el mundo sub-atómico. El sector micro de la cosa de la Realidad (odio esa palabrota). El que estudia las partículas más pequeñas que el átomo. Ya saben: electrones, protones, neutrones y una banda de más de 100 bichos infinitamente extravagantes. Y en este mundillo apocalíptico rigen otras leyes, otras reglas de juego distintas; totalmente distintas, más bien. En ese infernal mundo, el espacio-tiempo se comporta de una forma exótica, por emplear la palabra de moda. Todas las cosas de la Cosa universal están formadas por esas bichas infinitesimales -de algunas de ellas se ignora si tienen masa, chicha, y que hacen los domingos por la mañana.

Todo lo que existe está formado en esencia por quarks de dos tipos, que se lo montan en plan electrones, protones…; y las cuatro fuerzas que los manejan, por supuesto: electromagnética (que achucha a los electrones y fotones y mantiene unidos los átomos); nuclear fuerte (mantiene pegados los núcleos atómicos; nuclear débil (responsable de la fisión atómica, ahora casada con la electromagnética) y la gravitatoria, que hace que los cuerpos se atraigan debido a la deformación del espacio-tiempo. De poner leyes y ordenar ese infernal Circo se encarga la mecánica cuántica (Brian Cox). E, insisto, todo ello moviéndose por espacios inimaginables, tal vez inexistentes, virtuales. ¡Uf, paro el carro que la cosa se me descontrola!

Por cierto, según la mecánica cuántica -la que estudia el bailoteo de las partículas elementales- nuestra percepción del movimiento de un objeto es una ilusión. Así, con un par. Se ve que los bichos se mueven de A a B, un suponer, siguiendo todos los caminos posibles. Solo cuando sumamos todas las posibilidades (caminos) surge el movimiento tal y como lo percibimos (Forshaw). ¿A que es bonito y razonable? Pues como eso, todo. Por suerte, eso solo ocurre en las desoladas praderas del mundo sub-atómico.

El gran ​Stanley Kubrick​ adaptó para la genial ​2001:una odisea en el espacio, una pieza clásica de ​Richard Strauss​Así habló Zaratustra​. Un lujo para la vista, el oído y el espíritu.

https://www.youtube.com/watch?v=WPE4B_AolT4

 

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Sobre l'autor

Salvador Martínez. Jubilado inquieto y curioso, que se pasea por una de las más apasionantes fronteras del conocimiento humano. Ante notario ha dejado escrita la frase que debe esculpirse en su lápida funeraria: "Aquí yace un tipo que dedicó su vida a comprender este mundo y sus alrededores. Fracasó." Y otra debajo: "Es la primera vez que hago un viaje sin tener ni idea de adónde voy"
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