Un astronauta en Alfés y el alcalde Ros

Un astronauta en Alfés y el alcalde Ros

dilluns 28 d'agost 2017 - 17:00 a diumenge 03 de juliol 2039 - 06:15
Un astronauta en Alfés y el alcalde Ros

 

 

(En este bonito dibujo se ve la nave que utilizó un tipo de ​Kansas para viajar desde el futuro a nuestros días. No se sabe qué dice al respecto el director del frenopático en el que está ingresado este intrépido tiemponauta).

Si no existe ningún observador, entonces tampoco hay ningún presente (R. Safranski).

​San Agustín, que de tonto no tenía ni un pelo, dejó dicho que la redención estaba en liberarse del tiempo. Coincido con el de Hipona. Los viejunos experimentamos en una pequeña parte esa redención cuando nos jubilamos y nos aplicamos un horario anárquico y calmo).

Muy buenas. En el artículo anterior examinaba la posibilidad de que unos tipos viajaran al pasado. Y concluía que eso era más difícil que un piraña rosa bailara el vals del Danubio azul. Pero la cosa está lejos de ser clara y cristalina cual agua que brota de manantial pirenaico.

En este orden de cosas, los científicos y demás intelectuales especulan con las consecuencias que podría tener el que viajásemos al pasado. Ya saben: alterar el pasado para así alterar también en presente. Paul Davies, verbigracia, retuerce tanto el tema de las posibles consecuencias de un viaje al pasado que se acaba haciendo la picha un lío. Lo explico: él dice que imaginemos que un viajero en el tiempo vuelve al pasado y en vez de asesinar a su abuela -con lo cual el no habría podido nacer: ¡paradoja gorda- salva a una chica joven que se está ahogando en un río y que resulta que es su abuela. Por tanto, ya puede nacer en el futuro ya que ha salvado a su abuelita, ¿no? Entonces, concluye Davies, la historia es coherente. ¿Coherente? De eso, nada, camarada: antes de que el nieto pueda salvar a su abuela, ésta ya se ha ahogado hace muchos años, por lo que él no puede existir y volver al pasado para salvarla.

Pese a ello, don Paul se enmienda a sí mismo la plana y acaba reconociendo que los viajes al pasado generarían paradojas en la información. Como servidor acaba de decir. Sic transit gloria mundi. Amén. En fin, un follón de no te menees, ya se va viendo, y que se ha llevado al cine infinidad de veces. Tal vez sea la saga cinematográfica de Regreso al futuro, la que ha sido más popular. En fin, caso abierto, y por mucho tiempo.

Otra bonita y vistosa posibilidad es que los viajeros que viajan al pasado no puedan alterar el curso de los acontecimientos, ni incorporarse a ellos; que solo puedan actuar como observadores. En ese caso, y según mi opinión, habría que cobrarles entrada por disfrutar del espectáculo.

Mukhanov, siempre expeditivo, no se anda con puñetas: viajar al pasado es un montaje de Hollywood, no tiene el más mínimo soporte científico. Amén. Conclusión general y corolario: los viajes al pasado son imposibles de imposibilidad. Ni ahora ni mañana se efectuarán.

Pero siempre nos quedará el futuro, ¿no es cierto?

En cuanto a los viajes al futuro, la forma de viajar sugerida por algunos físicos es la de arrear a velocidades próximas a la de la luz (la cual circula a la irrisoria velocidad de 300.000 km. por segundo). ¿Saben cuánto es eso?: en un segundo se chupa trecientos mil kilómetros; casi como desde la Tierra a la Luna. El omnipresente Einstein fue el que destapó esa olla de los viajes al futuro con sus Relatividades. La cosa va más o menos así: Einstein demostró que el tiempo pasa de manera distinta en objetos diferentes: contra más rápido circula un objeto respecto a otro, menos tiempo transcurre en el primero y más en el segundo. Un astronauta que viajara con una velocidad próxima a la de la luz a un planeta lejano y volviera a la Tierra, invertiría, digamos, unos cuatro años de su tiempo; pero cuando aterrizara en el aeródromo de Alfés, habrían pasado unos mil años para nosotros (que ya estaríamos bastante muertos).  Por tanto, volvería a una Lleida futura e irreconocible, si bien se continuaría pagando unos impuestos abultados, y tal vez continuaría mandado el señor Ros.

Que no se nos escape un detallito: ese astronauta-temporal, no podría volver a la Lleida que dejó cuando partió. No, señor. En realidad lo que pasaría es que se verificarían dos tiempos distintos para dos observadores distintos (astronauta y lleidatans). En cambio, a unos bichos situados en un planeta lejano les importaría una higa chumba lo que hiciera o dejara de hacer nuestro intrépido astronauta: no serían observadores del refulgente evento.

Rory Gallagher​ fue un potente cantautor que brilló en la década de los Setenta. No obstante, su desmedida afición por el alcohol y los tranquilizantes le llevaron al hoyo antes de los previsto, o después de lo previsto....).

https://www.youtube.com/watch?v=aGZc7EqEDHk

PS.- Mis más cálidos pensamientos para las víctimas de los crueles atentados islamistas de Barcelona y Cambrils​.

 

 

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Sobre l'autor

Salvador Martínez. Jubilado inquieto y curioso, que se pasea por una de las más apasionantes fronteras del conocimiento humano. Ante notario ha dejado escrita la frase que debe esculpirse en su lápida funeraria: "Aquí yace un tipo que dedicó su vida a comprender este mundo y sus alrededores. Fracasó." Y otra debajo: "Es la primera vez que hago un viaje sin tener ni idea de adónde voy"
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