Para hacer una coca de recapte primero tienes que crear un universo;. y si no te gusta este, vete a otro.

Para hacer una coca de recapte primero tienes que crear un universo;. y si no te gusta este, vete a otro.

dimarts 19 de juliol 2016 - 17:00 a divendres 09 de març 2018 - 00:45

(En este bonito vídeo se da un sucinto repaso a los enigmas enigmáticos del Universo).

 

Las leyes de la naturaleza nos dicen cómo se comporta el Universo pero no responden a las preguntas del “por qué”: ¿Por qué hay algo en lugar de no haber nada; ¿por qué existimos?; ¿por qué este conjunto particular de leyes y no otro? (Hawking).

(Que majo es el chico. Tan solo nos recuerda algunas de las grandes preguntas sin resolver. Y no se olvide que una de las curiosidades vitales del ser humano está íntimamente relacionada con el Universo y nuestro lugar en él).

En la entrega anterior esbozaba la visión científica del Principio de Todo, conocido como Big Bang (o Gran Pedo, en léxico especializado). También salía la Nada, y las discrepancias entre físicos y filósofos y tal en cuanto a su concepción. Continuemos por la senda del Big Bang, a ver si puedo aclarar alguna cosa. Y como música de fondo la posibilidad o no de un creador. (Sean benévolos).  

Ese punto, singularidad, hay que joderse con esos eufemismos, tendría, además, algún tipo de espacio infinitesimal pegado a él, que sería ajeno a cualquier otra cosa de por allí fuera de ninguna parte (ante todo claridad). Se habla de un espacio-tiempo en latencia e íntimamente unido a esas partículas. Con el tiempo (sic) y dos cañas (o tres) se alcanzó un nivel crítico en la cantidad de energía y la cosa (precisión científica ante todo) petó. Y así hasta hoy. ¿Dios es energía pura y dura, por tanto? ¡Vaya usted a saber, don Acisclo, vaya usted a saber! Según la física de partículas, el Mundo mundial no sería más que energía danzante; y la materia es creada de la Nada, destruida con emisión de energía, y vuelta a crear, en un caótico frenesí. ¿Recuerdan las películas de los hermanos Marx?, pues talmente pero en totalmente minúsculo. En esos terribles territorios, no hay diferencia entre algo y no-algo (Gary Zukav). En sus niveles más bajos, toda sustancia se presenta de manera aberrante, caótica y unitaria.

Sin embargo u otro sí: estamos muy lejos de comprender y aclarar de forma incontestable qué había antes del Principio y cómo operaba, y por qué estalló de forma tan alucinante. No obstante, invocar a un dios para intentar responder a esas preguntas es pura pereza intelectual (Lawrence Klaus). No obstante, y como reconoce con verdadera humildad Kaku, es imposible recrear la Creación del Universo. Las condiciones iniciales de presión, temperatura, densidad y energía son prácticamente inalcanzables (Brian Greene) (e inimaginables, añado). ¿Se imaginan una temperatura de miles de billones de grados Celsius (los del termómetro de toda la vida) en el primer instante de la aparición? (Entiendan por instante un lapso de tiempo expresado matemáticamente por un cero coma cuarenta dos ceros y un uno, segundos).  Y que esta se reduce hasta solo unos 10 billoncejos de grados de nada, cuando ya tenía la respetable edad de una cienmilésima de segundo?  Eso no hay dios que lo recree con nuestra tecnología. Ni que lo entienda. Más madera: Greene se encarga de insinuarnos que en el Principio de Todo habría un universo nuevo y extraño agazapado por debajo de la longitud de Planck (la unidad de medida/longitud más pequeña posible, por debajo de la cual, si es que hay debajo, no funcionan las leyes de la física). ¿Qué científico maneja esos escenarios y con qué?

Un daño colateral de la cosa es el miedo. Los humanos de serie tenemos miedo al vacío vital, a fundirnos finalmente con la Nada, a reconocer nuestra insignificancia en el conjunto del Universo. A no pintar nada en un Universo insensible y sin alma. A ser menos importantes que una cagarruta de mosca. De ahí la necesidad de religiones y sectas mágicas que nos proporcionen seguridades y futuros de felicidad trascendente; que nos pongan en valor.

Les ahorro los pormenores y variantes de la cosa, pues son jodidamente complicadas e indemostradas. Todos los científicos utilizan el condicional para enmarcar sus ideas: se diría, podría ser, posibilitaría, haría… Conclusión: ni idea de lo que se cocía antes del Gran Pedo (si se puede hablar de un antes, que esta es otra). Y eso, precisamente eso, da nuevas alas a los creacionistas. Ya se sabe que el misterio es su territorio preferido. Además, hay científicos que intuyen la posibilidad de una fuerza creadora y ordenadora, pero a partir de ahí, oscuridad total (Caterina Kolosimo). Einstein, un judío medio descreído, afirmaba que existía un dios bondadoso Creador de Todito. Le llamaba El Viejo. Pero esa visión parte del supuesto de que el tiempo –otra maldita incógnita­- es infinito, por delante y por detrás, y si me apuran por  la izquierda y la derecha. Hipótesis que se contradice con los cálculos de no pocos matemáticos actuales. Para estos, antes del Gran Pedo no habría tiempo ni espacio ni leches condensadas. Por tanto, no habría nada que rascar. ¡Y dale!

Y para que vean que no soy un colgado malhumorado, les adjunto el primer movimiento del concierto de la Coronación  del sublime Mozart. Una de sus mejores piezas, en mi opinión.

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Sobre l'autor

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Salvador Martínez. Jubilado inquieto y curioso, que se pasea por una de las más apasionantes fronteras del conocimiento humano. Ante notario ha dejado escrita la frase que debe esculpirse en su lápida funeraria: "Aquí yace un tipo que dedicó su vida a comprender este mundo y sus alrededores. Fracasó." Y otra debajo: "Es la primera vez que hago un viaje sin tener ni idea de adónde voy"
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