Juan Manuel Sánchez: “Los médicos somos muy cagones”

LLEIDA.COM/Amaia Rodrigo Arcay
22-11-2018
  • Juan Manuel Sánchez: “Los médicos somos muy cagones”

Amb un somriure i una calma permanents, el Juan Manuel Sánchez respon a preguntes sobre la vida igual que sempre ha respost a la premsa sobre qüestions sobre el Banc de Sang de Lleida, que dirigeix des de fa 12 anys. Serà perquè li agrada prendre's el temps que veu que a les consultes no es poden permetre els metges per mirar els pacients als ulls. Va contracorrent i aposta per una medicina que tingui més en compte els desitjos de les persones, tot i que creu que el Doctor Google està fent molt mal. Fan del que anomena el “Vint-i-cinc barra” per a que tothom sigui tractat igual, assegura que quan li toqui, serà un pacient nefast. A més, és aprensiu i es mareja quan el punxen. Per això, no pot ser donant de sang. Així, com ho llegiu. Diu que si no fos metge, potser seria historiador i de gran, vol ser feliç.

Volíem conèixer a aquest hematòleg que encapçala les campanyes per aconseguir més donacions de sang i li hem fet el que podríem dir una analítica completa.

  • Presenta't.

Soy Juan Manuel Sánchez, tengo 54 años y nací en Barcelona. Prácticamente vine a vivir a Lleida después de acabar mi formación como médico residente en la vall d'Hebrón en el año 93. Llevo trabajando en este hospital 25 años.

  • Però no en el banc de sang, no?

En el servicio de hematología. En estos 25 años, este servicio se ha fragmentado. Los hematólogos somos una especie en extinción. Es una especialidad que domina áreas muy dispersas. Dentro de la misma especialidad, hay médicos que se dedican a dar cobertura a las enfermedades que todo el mundo conoce, como la leucemia. Hay hematólogos que se dedican solamente a los trastornos de la coagulación de la sangre, como la hemofilia. Pero también somos médicos de laboratorio, encargados de hacer pruebas y determinaciones de laboratorio como los hemogramas. Y por otro lado, está la parte del Banco de Sangre. Hace 25 años, el servicio de hematología estaba integrado por un médico de cada área. Entonces, la parte de laboratorio se separó por un lado, la parte de hematología clínica se integró en oncología y en relación con la del Banco de Sangre, se creó una empresa pública, Banco de Sangre y Tejidos, que se empezó a gestar cuando yo estaba en la Vall d'Hebrón, en el 88-89. Empezó con un germen que fue incluyendo a diferentes hospitales. Lleida se anexionó en el 2002. Yo me incorporé 4 o 5 años después. Hace 12 años que estoy.

  • Sempre has tingut clara l'especialitat que volies?

Yo soy romántico en el sentido de que me gusta el hematólogo integral. Aquí, te dedicas a un área en concreto y dejas las otras. Eso no sucede en otros hospitales del resto de España porque los servicios de hematología continúan siendo integrales. Entiendo que se tienda hacia los “superespecialistas”. Cuando pasé al Banco de Sangre varié mucho mi área de confort porque es una actividad más ligada a la gestión, aunque también hacemos un poco de todo.

  • T'agrada la gestió?

Es diferente. La verdad es que todo buen médico debería tener unas nociones básicas de gestión para medir más las actuaciones médicas y lo que comportan, el gasto... Deberíamos tener una cierta conciencia a la hora de ejercer.

  • Com vas decidir ser metge?

Siempre he pensado que tiene más relación con haber vivido de forma muy intensa diferentes enfermedades que aparecían en mi familia. Eso me hizo conocer el mundo de la medicina y decidí dedicarme a él. Nos sé si tenía vocación innata. Quizás fue más el irme convenciendo de que era una área en la podría desarrollarme y ser feliz.

  • I ets feliç?

Sí, no me puedo quejar. Soy muy feliz desde el punto de vista personal y soy muy feliz desde el punto de vista profesional. Estamos en una edad en que empezamos a ver cuesta abajo: a mirar cuantos años nos quedan para la jubilación, si llegaremos, si cambian las normativas... todo eso que te empiezas a plantear cuando te acercas a los 55. Acabo de cumplir los 30 años de profesión y no etiquetaría estos años como infelices. Y si fuera así, ya habría colgado el petate seguramente hace bastante tiempo.

  • També podries haver dit que ho deixaves, no?

Sí, pero a veces, los médicos que tomamos unas determinadas líneas tenemos difícil volver atrás. Si abandonas una especialidad durante 12 o 13 años, es complicado. Las cosas desde el punto de vista científico van a una velocidad impresionante. Lo primero que habría que hacer es un reciclaje intenso. Pero no me lo he planteado. La situación personal no es de tanta insatisfacción como para plantear un cambio como este. La pregunta sobre porqué inicié el cambio en su momento es una pregunta más complicada de responder. Llevaba bastantes años en la misma actividad y había un cierto cansancio que se da en una especialidad en que el enfermo te desgasta mucho. Las enfermedades oncológicas, las enfermedades hematológicas son muy duras y desgastan como médico. Probablemente, yo estaba en esa fase y me planteé que era un buen momento para cambiar.

  • A més, és un canvi cap a una àrea molt diferent quant a plantejament

Sí, siempre he dicho que justamente cambié al enfermo por el sano. Yo siempre comento que en el día a día lo que hacía es pasar consulta a 30 personas diarias con problemas de salud. Y los donantes de sangre, si se caracterizan por algo, es porque son personas sanas. Eso es lo que les permite poder donar sangre. Pero no es del todo cierto, porque la actividad en el Banco de Sangre nos obliga también a tener responsabilidades en determinadas áreas en que tratamos con enfermos. Por ejemplo, lo que va ligado a la obtención de progenitores para trasplantes de médula ósea o los recambios plasmáticos en que limpias la sangre, para sacar aquello que nos molesta y devolverles la sangre limpia. Es decir, que también hay una actividad relacionada con enfermos. Pero lo que la gente conoce más es la donación.

  • Has necessitat algun cop una donació?

Por suerte, no. No he tenido nunca que pasar por una intervención importante, ni he tenido ningún accidente, ni traumatismo, ni enfermedad grave. Pero es verdad que cuando más conciencia tomamos de la importancia de la donación es cuando lo visualizamos de forma directa, ya no en nosotras mismos sino de nuestros familiares.

  • Tu ets donant

Fui donante varias veces pero cuando encontré un motivo que me lo impedía, lo abandoné. Muchas veces te planteas que todo el mundo puede donar sangre pero hay muchas personas que aunque parezca que no tienen ningún problema, hay alguna cosa que les impide donar o que se lo dificulta mucho. Yo estaría entre esas segundas personas. Después de varios intentos infructuosos y caídas al suelo, decidieron que era más arriesgado que donara sangre que no que lo dejara.

  • Queies al terra pels marejos al donar sang?

Sí. Era una época muy diferente hace 25 años. Se dieron diferentes circunstancias para que tuviera episodios de síncopes muy potentes que llevaron a decirme que les iba a dar más problemas que beneficios y me pidieron que me frenara.

  • Per molt simbòlic que fos...

Sí, sí (riu). Desde entonces no he vuelto a probarlo parapetado en esa razón. Pero a veces pienso que podría volverlo a intentar. Pero soy muy aprensivo. Los médicos somos muy cagones con todo lo que envuelve a la enfermedad. Es curioso pero siempre se dice eso, somos poco decididos. Cuando lo comentamos con otros compañeros te das cuenta. Somos capaces de hacer pruebas agresivas e incluso traumáticas a otros, pero cuando nos las tienen que hacer a nosotros mismos o, lo que es peor, a algún familiar, entonces sí que entramos en crisis. Igual estoy poniéndome como portavoz de la clase médica y tampoco es tan general. Pero yo sí que me reconozco así.

  • Vaja, que com a pacient... dolent

Fatal! He tenido mucha suerte de no haber tenido grandes complicaciones médicas. Pero cuando las tenga lo voy a pasar muy mal.

  • I com a acompanyant de familiars malalts, millor?

En eso asumo el papel. Incluso a veces creo que me puede llegar a dar la sensación que incluso sobrepasándolo. Como eres médico y tienes conocimientos te crees con la capacidad de saber hacia donde deben ir dirigidas las actuaciones para tratar a un familiar, por ejemplo. Últimamente, con los padres que tienen una determinada edad, lo veo y me cuesta saber hasta donde tengo que llegar para preguntar y expresar cuál va ser el siguiente paso. Eso sí que lo visualizo porque no me gusta entorpecer. Yo soy muy amigo de lo que en nuestra época llamábamos el “veinticinco barra”. Es como empieza el número de afiliación a la seguridad social en Lleida. Viene a expresar que no me gustan los privilegios o las situaciones especiales o ser un recomendado. Suele ser peor. Lo mejor es el espíritu de pensar que te hagan lo que tengan que hacer. Por eso no soy amigo de influir en las decisiones de los compañeros.

Hay una idea que nos debe marcar mucho como médicos: Primum non nocere (lo primero, no hacer daño). Un médico no debe generar a un paciente más problema del que ya tiene. Y a veces, el médico puede provocar la ayatrogenia, que es generar un daño cuando buscas un beneficio. Por ejemplo, das una aspirina y provocas una úlcera gástrica. Vas con toda tu buena voluntad a buscar un beneficio y encuentras un efecto no deseado. Se dice que entrar en un hospital puede ser más arriesgado que subir al Everest. No nos damos cuenta del daño que pueden suponer determinadas intervenciones. Vamos a hacer una exploración para ver si alguien está afectado del hígado. Haces una biopsia hepática y provocas un sangrado. Había necesidad? Quizás no. Entonces, para qué la hacemos? Yo me empiezo a posicionar en que debemos tener conciencia de los riesgos que generamos los médicos y por eso, es importante que las cosas vayan de manera ordenada. Que nada haga saltar el orden de las cosas porque uno quiera influir. El síndrome del recomendado aparece cuando un médico quiere quedar la mar de bien con aquel amigo o aquel familiar y lo que provoca es más peligro. Entre la ayatrogenia y el síndrome del recomendado, yo soy muy amigo del veinticinco barra que es que dejemos que los médicos actúen de forma independiente. En la época que nos ha tocado vivir, en que el Doctor Google ha entrado en nuestras vidas, es todavía más importante. Ahora, el conocimiento que tiene la sociedad es tanto que probablemente genera que los médicos se vean forzados a tomar decisiones determinadas. Yo abogo por no influenciar al compañero. Pero eso es lo que yo pienso. Otros son más intervencionistas. No hay una única forma de hacer medicina ni de actuar. Hay diferentes tipos de medicinas. Lo más importante es detectar como médico lo que el enfermo que está delante requiere. Con el poco tiempo que hay para estar con ese enfermo, toca hacer de psicólogo para ver hacia donde quiere ser dirigido. Hay gente que quiere saber hasta la última palabra de su enfermedad y hay otras que al contrario, por mucho que sepas cuál es la situación, no debes darles una información que les va a generar más malestar.

  • Quines característiques creus que ha de tenir un bon metge i que tu tens?

Creo que es necesario un grado de empatía para entender lo que va a padecer o lo que puede sentir esa persona cuando se tiene que enfrentar a una determinada enfermedad. Hay personas más fuertes y otras, más débiles. Las enfermedades hematológicas van muy ligadas a personas de edad. Por eso hay que saber modular bien hacia donde crees que debes dirigir tu actuación. Incluso en la toma de decisiones terapéuticas, porque hay personas que demandan una determinada agresividad terapéutica, pero otras, no. Saber ajustar tu traje terapéutico a lo que necesita la persona que tienes delante es seguramente una de las mayores virtudes que deberíamos tener. En medicina todas las actuaciones están muy protocolizadas, eso quiere decir que no deberíamos de pensar demasiado cuál es nuestra actitud ante una determinada enfermedad, porque hay un tratamiento. Pero hay unos criterios de inclusión en esos protocolos y lo que el médico debe decidir es, precisamente , si ese tratamiento es el que crees que mejor le irá a esa persona en su situación. Eso te lleva a sorpresas, porque a veces crees que deberías administrar un tipo de tratamiento y esa persona se sincera y pide que para vivir así prefiere otra cosa. Es complicado, porque nos refugiamos en que las cosas están protocolizadas y así no hay que pensar. Pero cuidado, hay zonas grises, las cosas no son blancas o negras. Y a veces, nos equivocamos. Los médicos yo creo que nos equivocamos mucho. Cada vez más creo que deberíamos preguntarle al enfermo cuál es el camino que quiere iniciar. Darle, eso sí, toda la información de cuales son los pros y los contras de los beneficios y de los problemas con los que se puede encontrar. Pero debería ser el enfermo el que tomara algunas de las decisiones sobre su tratamiento. Los médicos somos muy directos. Hay cosas que sí, pero cuando hay enfermedades en las que se abren diversas posibilidades terapéuticas, lo que toca es discutirlo con la persona o con los familiares.

  • Això és anar contracorrent o hi ha prou autocrítica a la professió?

Pues no lo sé. Yo ahora toco mucho menos el enfermo. Pero tengo la sensación de que la medicina está evolucionando hacia unas determinadas actuaciones que no sé si tienen muy en cuenta estas cuestiones. No sé si ahora la medicina es más impersonal. No entraré en los tópicos de que el médico ni me ha mirado porque estaba mirando la pantalla. Porque resulta que ahora tiene que hacer 15 actuaciones en el ordenador y antes lo apuntabas en un papel y el papel lo soportaba todo y daba mucho más tiempo de hablar, de mirarte a los ojos, de ver cuál era tu reacción. Y ahora no. La situación de crisis económica que no nos da todos los medios y que no da el tiempo necesario no va a nuestro favor. Las agendas que soportan mis compañeros en las consultas repletas, las listas de espera, situaciones que no ayudan a sentarse y dialogar no nos lleva a un buen terreno. Lleva a lo que decíamos: a la medicina protocolizada. Una pastilla cada ocho horas y si no te va bien, vuelves.

  • No es pot permetre el luxe de qüestionar res ni de pensar que pot haver-hi altres opcions

Exacto. Parece que sólo hay una. Y no es así. La medicina es un arte de encontrar la mejor de las opciones, aunque tenga que haber unas directrices estructuradas. Nadie duda que es beneficioso saber cuál es el antibiótico de primera elección, pero hay otras muchas situaciones que requieren sentarse y dar tiempo a hablar. La medicina nos lleva hoy en día a un terreno en que eso no tiene mucha cabida.

  • A què et dedicaries si no et dediquessis a la medicina?

Buena pregunta. Quizás hubiera sido de letras! (Riu).

  • Sí?

Siempre ha sido difícil entrar en la carrera de medicina. Ya existían los números clausus y la necesidad de sacar buenas notas. A mi no me hubiera importado nada hacer Historia o alguna otra carrera parecida. En ese sentido, no he sido nunca muy científico matemático. Si lo valoras, la carrera de medicina no es una ingeniería. Hay mucho de una carrera de humanidades. Quizás hubiera sido historiador.

  • Continues apassionat per la història o tens alguna altra passió a banda de la medicina?

No tengo ninguna pasión especial. Soy muy “picaflor”. Recolecto en diferentes terrenos. Igual me muevo en el terreno del cine, de la literatura o de los deportes. Pero desde el otro lado de la barrera. Es decir, no me pondría nunca a escribir, ni a hacer una película ni a jugar un partido. Pero sí desde el punto de vista de gozar de esas actividades. Me gusta todo: me gusta viajar, me gusta comer... No tengo una pasión concreta.

  • Tampoc per la feina?

No. Sobre esa frase famosa de “trabajar para vivir o vivir para trabajar”, nunca he querido pensar que vivo para trabajar. Trabajo para vivir. Hay que alimentar a la familia. Si puedo, intento cerrar la carpeta y a las 5 de la tarde, abrir otras. Incluso por higiene mental. Si no, se puede acabar mal. Es lo que comentábamos sobre el desgaste que conlleva un determinado tipo de enfermos. Si te llevas los casos de pacientes a casa, cuidado, que puede ser peligroso desde el punto de vista de la salud mental. Yo no tengo ninguna voluntad de crecimiento profesional para llegar a ningún puesto de dirección o de importancia. Quiero simplemente ser feliz con lo que hago día a día y disfrutar de la vida cuando la jornada laboral concluye.

  • No ets ambiciós?

En el sentido de progresar profesionalmente? No.

  • I en d'altres?

Siempre tira que te reconozcan la tarea. Pero de ahí a buscarlo, tampoco. No soy una persona que daría codazos a los demás para apartarlos de mi camino y llegar a un determinado objetivo. Yo siempre he querido -quizás no lo consigo pero lo intento tener presente- llevar bien la gestión de las personas. Hacer que los que están a tu alrededor crezcan aunque salgas perjudicado. No he querido nunca pasar por encima de nadie. En ese sentido, no llegaría yo muy lejos en este mundo competitivo.

  • Quin tipus de padrí voldries ser?

Me gustaría tener ese tiempo para disfrutar cada día de todos esos placeres que en esta vorágine de vida laboral no puedes hacer. Pasamos muchas horas en el trabajo. Las mejores horas del día, encerrados en habitaciones sin que nos de la luz del sol. A veces, cuando salgo al mediodía, pienso “si hay vida fuera del hospital!” (Riu). La vida del médico, con las guardias, es muy esclava. Marcan mucho y eso que en mi especialidad no son como las de cirujanos o traumatólogos. El simple hecho de no poder irte un puente porque tienes que estar localizable marca mucho. Así que querría poder recuperar todo este tiempo perdido. El médico no tiene una jornada laboral de 40 horas. Si alguien valora ser médico que se lo piense bien. Tendrá 60 horas. Una guardia desgasta porque te impide desconectar o planificar actividades. Así que seguramente, querría ser un abuelo que pudiera ir al mar y oír las olas, y coger una novela y leerla y tomar una cervecita... y si aparecen los nietos, empezar a cuidarlos... Esa sería mi vejez ideal.

  • Feliç, no?

Sí, sí. Que me respete un poco la salud y sobretodo mantener uno de los pilares fundamentales en mi vida que es el aspecto familiar. Ya me sentiría satisfecho.

  • No visitar gaire l'hospital...

En todo caso, sólo para ver a los compañeros y no en sus consultas. (Riu)

  • Si fossis un superheroi, quin superpoder et demanaries?

La invisibilidad.

  • Per discreció, per xafarderia...?

Por poder hacer cosas que si no, no puedes hacer. Por cotilleo quizás también, soy un poco voyeur. O incluso, para poder coger el dinero de la caja y decir “venga, pues con estos mil euros ¡voy a hacer el bien!” Y como sería superhéroe, repartiría mejor la riqueza. Poder hacer un poquito más de justicia social.

  • Equilibrant la riquesa salvaries el món?

Bueno... el mundo está muy complicado. Soy escéptico sobre su salvación. No me da la sensación de que vayamos en una línea tan clara como la que llevábamos hace 20 años. Todo está muy complicado. La política es muy complicada, las relaciones interpersonales son muy complicadas... Quizás es que antes éramos muy simples.

  • Com t'acomiades habitualment?

Suelo utilizar el “hasta luego”, más que el “adiós”. Me gustaría reencontrarme con la gente con la que estoy. Hay personas a las que les dirías adiós y no entrarías en mucho más (riu). Pero el “hasta luego” o “hasta pronto” sería una buena forma de despedirme la mayoría de las veces.

Doncs fins a la propera, doctor Sánchez. Esperem que sigui fora d'una consulta o millor, donant sang.

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