Guantes de gel, doble cinta, manillar plano, redondo… no había manera, con cualquier cosa mis manos terminaban durmiéndose al de poco de comenzar mis salidas en bici. Me llamo Leandro Martín, soy de Colmenar y os cuento cómo determinamos el origen del problema y su solución.
En mi visita a Custom4.us lo primero que me explicaron fue el reparto de masas sobre la bici, en la que tenemos tres puntos de apoyo: sillín, manillar y pedales. Nuestro peso (la masa para ser estrictos) debe ser repartido correctamente entre los tres puntos. En mi caso tenía una bicicleta excesivamente larga y baja para que ello fuese posible. Éste era el primer fallo, los puntos de apoyo no favorecían un correcto balanceo de mis “kilos”. Así que lo primero que hicimos fue acortar la bicicleta y más alta y, aunque estéticamente era un auténtico horror, enseguida comprendí que no había otro camino, por lo menos hasta que ahorrase para una bici mucho más apropiada para mi.
Éste fue el primer punto, pero con ello solo iniciamos el camino, no teníamos la solución completa. Habíamos modificado el apoyo del manillar (elevándolo y poniendo un modelo supercompact que me acercaba el apoyo) y ahora nos tocaba el sillín. Sería largo exponerlo aquí, pero las explicaciones que me dieron sobre por qué el sillín que llevaba no era el correcto y cuál era el que yo necesitaba daban para una monografía en un máster universitario. Resumiendo, con un sillín adecuado a mi y colocado correctamente consiguió que me sentara estupendamente, de hecho, jamás había sentido yo tanto apoyo en un sillín (y, curiosamente, ¡era más estrecho del que llevaba!).