El ritmo de las estrellas

El ritmo de las estrellas

diumenge 18 de juny 2017 - 01:30
El ritmo de las estrellas

RESEÑA SOBRE CAEN ESTRELLAS FUGACES, de JOSE GIL ROMERO y GORETTI IRISARRI (Suma)

Como la fulguración Carrington, esa tormenta solar que arrasó el cielo de Madrid en septiembre de 1859, aparece esta obra en el firmamento literario. Sabemos que la palabra novela cobija la posibilidad de introducir y mezclar todo tipo de textos y datos: la novela es lo amorfo, el reino de lo posible. Caen estrellas fugaces es un ejemplo vivísimo de ello. Estamos ante un texto que permite muchos niveles de lectura: desde el thriller que acaba rozando lo paranormal y la fantasmagoría, nos adentramos en ocasiones en la novela histórica, la costumbrista y la psicológica; rozamos la crónica política y social, avanzamos por el terreno de lo romántico que se oscurece hasta lo pulp y el terror.

Hay que reconocer a los autores un esfuerzo ímprobo de documentación. El Madrid de 1859 está relatado al milímetro, hasta el punto de que lo vemos, y lo vemos también desde la perspectiva actual. En esta línea, me extraña algún elemento puntual como la aparición de la palabra “astracanada”: en principio, esta palabra no existía en 1859 (nació con la comedia de astracán, a principios del siglo XX). Ese pequeño desenfoque nos da la pista de que se narra el Madrid del XIX, pero desde la visión del XXI. Supongo que es voluntad de los autores, pero a veces distancia ese intento de imitar el estilo decimonónico a la vez que permanece el aire de nuestros días. Este esfuerzo de documentación, que ayuda a ver la época, lastra a veces la historia (o el cruce de historias) hasta el punto de convertirse más en un documental que en una obra de ficción. Sin embargo, y tratándose de una obra híbrida, no me parece razón suficiente para dejar de disfrutarla.

El estudio de personajes no se queda atrás. La aplicación de los principios de la frenología proporciona momentos memorables en la narración. La lucha entre ciencia y pseudociencia, entre creencia y escepticismo, encuentra una batalla memorable (e irresoluta) entre los personajes de Elisa Polifeme y Leónidas Luzón: no me refiero a un enfrentamiento puntual, sino a un diálogo, casi platónico, en el que se van desgranando muchas de las ideas que atravesaban el Madrid de 1859. Por otra parte, el acercamiento a la figura de las mujeres (a su anhelo de libertad, a su soledad y aislamiento), las reflexiones sobre el equilibrio personal como fruto de una enorme lucha interna, nos aproximan a un estadio profundísimo en el que lo humano se nos presenta abierto en canal. Traería aquí muchas citas al respecto, pero baste recordar la visión de La melancolía de Durero que se nos ofrece en más de un momento en la narración: el ser humano es un ángel (¿o un diablo?) al que se le ha olvidado volar.

Cabe hablar, también, sobre la manera de estructurar la trama: siete capítulos articulados en microsecuencias que se entrecruzan coronados por un epílogo trepidante. Una apuesta arriesgada, si se tiene en cuenta que los capítulos resultan excesivamente extensos y que el epílogo ofrece un cierre precipitado que no convence… a no ser que estemos a las puertas de futuras entregas.

Todo lo anterior (y otros muchos aspectos que no vamos a dilatar por aquí) está al servicio de un abanico de temas de gran calado: el doppelgänger, el conflicto de la libertad como sinónimo de soledad, la traición, la rebelión… y el mal. Caen estrellas fugaces resulta ser una profunda meditación acerca del mal y sus consecuencias: la mezquindad del poder y el reino del horror. Aún apuntaríamos la importancia del tema de los excluidos del grupo y de los refugiados: por este camino, el arco temático nos conduce de manera directa  a nuestros días.

Podríamos extendernos más, pero es momento de pasar a la lectura: fluida y amena, nos garantiza la inmersión en un mundo que está vivo y respira, se agita, se retuerce, alarga sus manos de días hacia nosotros desde el pasado y nos conduce a lo largo de este viaje entre el cielo y el infierno al ritmo de las estrellas.

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Sobre l'autor

Escritora. Amante impenitente de las letras. Ejerce la docencia en el ámbito de la enseñanza secundaria y universitaria en áreas que abarcan la filología, la escritura creativa y las artes escénicas. Es profesora de la Escola d’Escriptura de Lleida.
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