Cruyff y el nacimiento del Universo

Cruyff y el nacimiento del Universo

diumenge 03 de juliol 2016 - 18:15 a divendres 16 de març 2018 - 04:00
Cruyff y el nacimiento del Universo

 

(En esta bonita imagen se plasma la teoría científica del Big Bang, que constituye el campo de batalla en el que se baten los creacionistas y los naturalistas).

En el artículo anterior, había dejado la cosa en la pugna entre los creacionistas de todo pelaje y los digamos naturalistas, los que buscan una explicación científica a Todo. Permítanme que continúe con este rollo, ya que es importante.

Sea como sea, lo del Gran Pedo ha dado nueva energía a los creacionistas, y una plataforma desde la que difundir sus pretensiones deístas. ¿Tot plegat obedeció a un Gran plan meticulosamente diseñado, que produciría una compleja maquinaria puesta en movimiento en un momento dado, que diría el finado Cruyff? Pero, ningún dios que se respetara a sí mismo montaría un Circo tan complejo y liado: si ese dios busca la pureza y la elegancia de lo esencial, cualidades que sin duda debe tener, habría fabricado un Universo sencillo y armónico (Lederman). Matemático, insuperablemente bello en su simplicidad. Pues no, se ve que al señorito le dio por montar un Cacao de mil pares de puñetas. O no…

La cosa no acaba ahí, ni por asomo. Veamos. La mecánica cuántica –véase mi blog de Física de partículas-, postula que todas las observaciones –un plátano o una estrella, por ejemplo- implican necesariamente un observador. Es decir, que si no hay observador no existe el objeto observado. (?) Más madera: ergo tiene que haber por narices un señor que lo observa todo de todo y le da vida. Algún tipo de conciencia universal debería existir (Eugene Wigner, que no es un colgado, sino premio Nobel de física). Pero el cacao no se resuelve, ya que como dijo el gran Richard Feynman: no hay dios que entienda la física cuántica y vale más no meterme mucho en berenjenales. (Bueno, esta frase es una versión libre mía, pero el mensaje es el mismo). ¡Y la Belén Esteban​ sin enterarse!

 

De nuevo Linde se encarga de enviar al carajo nuestras certidumbres: ¿cómo sabían las diferentes partes del universo que era el momento de explotar? ¿Quién dio la orden? ¿Dónde está ese dios del que todos hablan? ¿Obedece él a las leyes de la física? Algo pulió el universo y lo hizo uniforme, pero ¿cómo sucedió?  ¿Dios es un físico hacker? ¿Quiere decirse un ser superior? Bueno, puede ser. ¿Fuerzas en el universo? Claro, sí que hay fuerzas. ¿Inteligencias superiores? ¿Por qué no? Puede ser. Cuando se dice que el universo fue creado por Dios solo para que nosotros pudiéramos vivir en él, la primera pega es: ¿por qué se preocuparía Dios de un tipo concreto de mono? Además, si asumes la teoría de que existe un multiverso [universos paralelos], eso cambia tu forma de pensar. Como se ve, Linde no se está de puñetas y nos ametralla con una catarata de preguntas espinosas y respuestas de compromiso.

Vilenkin, marea más a la pobre perdiz: pero en el multiverso se describen las leyes de la naturaleza y el origen del universo de la Nada. Uno puede decir que las leyes de la naturaleza se explican por sí mismas. Con todo, concluye que la ciencia ni puede refutar ni demostrar la existencia de un dios. Pues qué bien… Otros divulgadores, como Greene, se apuntan al bombardeo para proponer la teoría M (de súper cuerdas) como mejor explicación del nacimiento de nuestro universo. Tengo dicho por ahí de vaya usted a saber dónde, que me niego a explicar el rollo de las teorías de cuerdas: les falta mucha matemática y es prácticamente imposible de verificarlas experimentalmente.

He introducido en el relato la cosa de la Nada, a la que he dedicado o dedicaré algunos artículos. Para muchos físicos –Hawkings, Klaus, Kaku…-, el Universo puede haber salido de la Nada, sin necesidad de la intervención de un dios. Pero, ¡ojo al parche!: la Nada que postulan los físicos no es la misma que la de los filósofos y demás. Para aquéllos, la Nada no está vacía del todo; en ella hay partículas que aparecer espontáneamente, y que de igual forma desaparecen tras chocar con sus antipartículas, generando  energía por un tubo, que será utilizada para el Gran Pedo. Tan refulgente espectáculo lo ha demostrado la mecánica cuántica. A esa Nada, se la suele llamar vacío cuantico. Y en el que actualmente  detectamos un porrón de partículas y antipartículas que demuestran esa visión (Stephen Maran). Al Principio de Todo existiría un punto definido por sus fluctuaciones cuánticas (lo que he acabo de explicar sobre el ritmo frenético y alelado de las partículas). Y precisamente esos bichos alocados introducen en el asunto el concepto de inestabilidad, sin ella, no hubiera nacido el Universo. Un reparo o discrepancia: si hay fluctuaciones cuánticas –bichos subatómicos que nacen-mueren y se mueven como lelos- tiene que haber tiempo y espacio, ya que no es ni más ni menos que la secuencia del movimiento. ¡Ay, Señor, sácame pronto de este valle de lágrimas!

En este vídeo se recrea, en pocos minutos, la teoría científica del nacimiento del Universo:

https://www.youtube.com/watch?v=iJnxKhhUbmc

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Sobre l'autor

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Salvador Martínez. Jubilado inquieto y curioso, que se pasea por una de las más apasionantes fronteras del conocimiento humano. Ante notario ha dejado escrita la frase que debe esculpirse en su lápida funeraria: "Aquí yace un tipo que dedicó su vida a comprender este mundo y sus alrededores. Fracasó." Y otra debajo: "Es la primera vez que hago un viaje sin tener ni idea de adónde voy"
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