Danzad, danzad malditas (3)

Danzad, danzad malditas (3)

dilluns 23 de març 2015 - 18:30 a divendres 12 de juny 2015 - 12:30
Danzad, danzad malditas (3)

Ni siquiera la propia naturaleza sabe qué camino va a tomar el electrón (Feynman)

Ya ven cómo está el patio. Y eso que el electrón es una partícula normalilla y de toda la vida; no como otras...

 

(En este bonito dibujo se ve un rollizo electrón en compañia de su antipartícula, el positrón. Obsérvese que son igualicos, excepto en la carga, que viene dada por el distinto espín, giro).

 

Recordatorio necesario. Los artículos que voy publicando constituyen un diario de viaje, de a bordo; de un viaje infinito y muy complicado. Reflejan mis estados de conocimiento y opinión, por lo que jamás deben considerarse como absolutamente ciertos e irrefutables. Bien al contrario, sé que incluyen errores y opiniones aventureras. Y, por si eso fuera poco, los científicos que se dedican a la cosa, tampoco tienen las ideas muy claras, ya se va viendo; aunque mentirosos hay en todas partes… Mi único deseo es, pues, despertar la curiosidad del lector, aunque sea para corregir alguno de mis errores.

En la entrada anterior, estaba hablando del electrón, una de las vedettes del cabaret cuántico. Prosigons.   

El electrón también tiene masa. La puntualización es relevante pues hay partículas (puntuales) que ni tienen masa, ni se espera que la tengan. ¿A que es bonito? Pero su masa es también muy pequeña,  9.109 × 10-31 kg. Para hacernos una idea de esa magnitud, será bueno recordar que 10 a la -31 es 0,0000000000000000000000000000009109 kg., o por ahí. ¿Alguien puede imaginar que un tipo con esa masa pueda existir y moverse por esos espacios de dios con tanto salero y garbo? ¡Vivir para intuir!  Por cierto, el electrón tiene su antipartícula. Una antipartícula es igual a la partícula a la que se opone, pero con carga contraria. Tiene la misma masa y espín (giro), pero con carga eléctrica contraria. Ya que el electrón posee carga negativa, su antipartícula, el positrón, la tiene positiva. Deducción sencilla: cuando chocan ambas se desintegran formando fotones de rayos gamma, (ya llegaremos a los fotones). Antes de despachar al electrón, uno de los grandes protagonistas de ese submundo, es interesante añadir que hace cosas raras, pero raras raras: puede estar en dos lugares a la vez (como lo oyen) y saltar de un nivel energético a otro (las órbitas que realiza alrededor del núcleo, para entendernos) de manera instantánea. Instantánea quiere decir instantánea, es decir, sin que invierta tiempo en hacer el cambio de nivel. Ítem más: eso de que el electrón esté en dos sitios a la vez es uno de los paradigmas de la física cuántica. Amén. Dan ganas de preguntarle si no le da vergüenza hacer esas cosas, con lo mayorcito que es…

Más cosas sobre las antipartículas. Fue Dirac (un físico genial) el primero en demostrar sobre el papel la inevitabilidad de la existencia de partículas opuestas a las partículas normales, pues al resolver ecuaciones específicas, tanto valía el resultado + como el -. (Informo a la distinguida parroquia que una de las características más incontrovertidas del mundo subatómico es la pintoresca costumbre que tienen las partículas de chocar unas con otras formando otras partículas, a veces de vida casi nula; formando un toma y daca casi infinito de materia-destrucción-energía-materia y así dale que te pego hasta que se acabe el mundo mundial). Dejemos que hable el gran maestro Feynman: Es muy difícil entender las relaciones de todas esas partículas, y para qué las quiere la naturaleza, y cuáles son las conexiones que existen entre ellas. Tal vez la naturaleza no quiera para nada a algunas de esas partículas, y están únicamente como efímeros testigos del abisal sinsentido de la realidad en sus escalones más bajos. A lo mejor nosotros nos esforzamos por encontrar leyes y patrones que no existen en el mundo subatómico... No sé...

La segunda partícula subatómica fermiónica es el muón. El muón es muy parecido al electrón, pero con una masa 200 veces mayor. Su vida es muy corta, cortísima, inimaginablemente corta; para que vean como las gastan esas criaturitas. Cuando “muere” produce un electrón, un neutrino y un anti neutrino. El muón también dispone de su antipartícula, el antimuón, que tiene una vida tan efímera que apenas pude ser cuantificada. 

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Sobre l'autor

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Salvador Martínez. Jubilado inquieto y curioso, que se pasea por una de las más apasionantes fronteras del conocimiento humano. Ante notario ha dejado escrita la frase que debe esculpirse en su lápida funeraria: "Aquí yace un tipo que dedicó su vida a comprender este mundo y sus alrededores. Fracasó."
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