Dentro de cien años todos calvos

Dentro de cien años todos calvos

diumenge 04 de desembre 2016 - 18:15 a dijous 29 de febrer 2340 - 07:45
Dentro de cien años todos calvos

 

(En este simpático y dinámico dibujo se plasma perfectamente la coyunda entre tiempo y movimiento)

Nota previa​.- Si alguien desea leer este artículo y no lo puede abrir desde Facebook, lo encontrará sin problemas en mi blog de Astrofísica del portal lleida.com . Gracias.

En el anterior artículo, estaba dándole a la cosa de la energía visible y a las oscura, como uno de los ingredientes estrella –y nunca mejor dicho-del Universo universal y por ahí. Pero el asunto tiene casi infinitas ramificaciones. Me adentro en algunas.

Dos cuerpos vinculados tienden a igualar la temperatura pasando energía calórica de uno al otro. Y cuando ambos cuerpos alcanzan la misma, cesa la emisión de calor. ¿Y quién produce la temperatura? Pues el calor, ¿no? ¿Y quién produce el calor? Pues ni más ni menos que el frenético movimiento de las moléculas y sus átomos: la energía cinética. Contra más frenético es ese movimiento sin fin, más calor presenta el bicho, y el mercurio escala el termómetro. Pues sí, ya ven, el calor no es más que la vorágine chalada de las moléculas que tiene cualquier cuerpo con materia. Otra cosita que les fascinará: si no hay cuerpos (masa), no hay temperatura ni na de rien. ¿A que es bonito?

Y si tienen por el desván o el garaje alguna máquina que convierta toda la energía que consume en movimiento (trabajo), avísenme, que nos forraremos hasta las cejas. Siempre hay una parte de la energía que se pierde en forma de calor, gases. Contra más eficiente es un cacharro, menos energía pierde. La imagen de las locomotoras de vapor, soltando vapor de agua calentísimo por todas las costuras es el mejor ejemplo de ineficiencia energética. Y al revés: en concepto de eficiencia energética se expresa en la cantidad de energía que se convierte en movimiento (trabajo).

Por cierto, hay astrofísicos que vinculan (o identifican) tiempo con calor, aunque ahora no recuerdo a quién se lo tengo leído. Esto es, sin producción de calor no existiría en tiempo. La cosa tiene trampa, ya que es el movimiento el que puede y debe -en mi sarnosa opinión-, vincularse al tiempo. Es decir, que sin movimiento no hay tiempo; que el tiempo es lo que va dentro del movimiento. Sí, vale, es la energía (en este caso el calor) la que produce todo movimiento. Pero solo es un enlace, el mensajero entre tiempo y movimiento. Dejo la cosa así, que tiempo habrá para hurgar en la herida del tiempo. Amén.

La luz es otra representante característica y paradigmática de la energía. Desde siempre ha fascinado esa cosa que nos permite ver, nos calienta, da la energía necesaria para la vital fotosíntesis, inaprensible, que no para de moverse a una velocidad insuperable, y que nos envía mensajes de las estrellas lejanas. Grandes científicos han dedicado mucho tiempo y esfuerzo a desentrañar su naturaleza. Ya Newton hizo estudios sesudos sobre ella. Einstein, que recoge el testigo de otros científicos –Planck…-, concede a esa energía refulgente una importancia capital  para el entendimiento de la naturaleza y el comportamiento del Universo. Sin luz no existiría este Universo. Corto y raso. Es más, tengo la impresión de que el espacio existe ante todo para que la luz se pueda ir a su bola. La dualidad onda-partícula y los quantos intentan explicar su naturaleza; sin olvidar que los fotones que integran esos paquetes de energía (quantos) son inmortales. Ni se desintegran ni se modifican, ni se mezclan. Surcan el Cosmos sin parar y cuando desaparezcan, desaparecerá nuestro Universo, tan oscuro y tan luminoso a la vez.

Un aspecto básico en el estudio de la naturaleza de la energía es el de su conservación. La ortodoxia nos dice que ni se crea ni se destruye, solo se transforma. De tal manera que la energía rodaría por ahí in secula seculorum adoptando diferentes formas. De una energía-fuente, surgen otras derivadas. Úsease: La energía química de la gasolina se transforma en energía mecánica tras su combustión en unos cilindros. la energía que circula por el Universo (energía primaria), siempre viaja a lomos de  ondas electromagnéticas, las cuales van desde la luz visible a nuestros ójulos, hasta los rayos gamma, pasando por las ondas de radio o las ultravioleta. Declino largar sobre la gravedad, la otra fuerza despatarrante, ya que lo hice cuando di un repaso a la Relatividad General de herr Einstein. Por cierto, les recuerdo que nadie sabe qué carajo es la energía, ni la oscura, ni la luminosa ni la gravitatoria ni la cabreada. Na de rien. Y así estamos.

Peeeero, hay un pequeño problemilla de nada en tan bucólico y pastoril escenario. Se llama entropía; que viene a significar que con todo cambio/movimiento en el Universo aumenta el problemilla de nada. Es decir, que en cada cambio/movimiento, se pierde un poquirritín –utilizando la jerga científica- de energía. Esas ínfimas cantidades de energía se transforman en calor no reutilizable. ¿Cómo se casa una cosa con la otra? Muy sencillo: la energía es la misma, pero cada vez hay menos de disponible, ya que ese calor se va al cementerio energético, valga la expresión. El lote incluye un aumento del desorden en el Universo el cual, algún día estará muerto por falta energía disponible; pues en sí mismo es un sistema cerrado (no puede pillar energía-materia de otro universo o Corral o comprarla en el Plus). ¿Me explico, voy bien?

Vayan preparándose para habitar un universo muerto, congelado, sin movimiento, sin tiempo, sin fiesta… Eso es lo que postula en sacrosanto Segundo principio de la termodinámica -y su nefasta entropía- más conocido como Principio del Pesimismo Universal (Arsuega; sí, el paleontólogo). Pero no se asusten, antes Aznar se convertirá en un tío simpático. El gran Schrödinger (que estaba un poco cabra, dicho sea de paso) afirmó que la entropía y tal no se manifestaba en los bichos vivos. Mu bonico, pero ¿y qué? La vida en el conjunto del Universo universal no es ni la milbillonésima parte de una cagarruta expulsada por un quark. A nuestro Universo se la bufa la vida, esa excentricidad. Sin embargo, es bien cierto que a nosotros nos afecta muy poco el rollo de la entropía y el desorden; en los próximos veinte mil millones de años no se notará mucho. Así que, tranquilos.  

Triana le metío caña al flamenco a base de rock progresivo. Sus miembros acabaron como el rosario de la aurora debido a muertes y plagios varios. Antes, tuvieron tiempo de hacer algunas canciones espléndidas.

https://www.youtube.com/watch?v=znLFgtkrGzU

 

 

 

 

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Sobre l'autor

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Salvador Martínez. Jubilado inquieto y curioso, que se pasea por una de las más apasionantes fronteras del conocimiento humano. Ante notario ha dejado escrita la frase que debe esculpirse en su lápida funeraria: "Aquí yace un tipo que dedicó su vida a comprender este mundo y sus alrededores. Fracasó." Y otra debajo: "Es la primera vez que hago un viaje sin tener ni idea de adónde voy"
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