El señor Puigdemont y la ecología (y 2)

El señor Puigdemont y la ecología (y 2)

dijous 29 de novembre 2018 - 18:30 a dimecres 07 de novembre 2345 - 09:45
El señor Puigdemont y la ecología (y 2)

(En este patético dibujo se ve la la descomunal explosión del volcán Toba, dejando a los otros a la altura de meras tracas valencianas). 

Pero lo que vemos no es la realidad, es lo que la Naturaleza nos quiere enseñar (M.Nessi, físico del CERN).

(Mu bonica e ilustrativa la visión del señor Nessi. Pero en mi opinión, tiene algún inconveniente. En primer lugar determinar la Realidad más allá de las apariencias; en segundo lugar establecer las reglas de su funcionamiento y composición/estructuración, cosa que hace el modelo estándar de manera no todo lo exacto que sería de desear. Más madera: ¿Qué sería la Realidad y cómo se diferenciaría de sus manifestaciones detectables? Repique de campanas: ¿A la luz de la mecánica cuántica es posible hablar de la Realidad? Más madera: ¿En qué se diferencia Realidad y Naturaleza?  Pues, eso).

La cosa va de bonitas maneras de petar la Tierra (nosotros incluidos). En el artículo anterior di un somero repaso a las formas de desaparecer debido a nuestros errores y monstruosidades. Que si el cambio climático, la desforestación, plástico hasta en la sopa, pestes globales paridas en laboratorios… Un surtido, en fin, de fascinantes posibilidades. Hoy me centraré en las catástrofes naturales.

A.2.- Catástrofes naturales.

Aquí las buenas noticias también abundan. Por ejemplo: sabemos que el campo magnético (cuyos extremos están en los Polos), invierte su polaridad de cuando en cuando (800.000 años a ojo de buen cubero). Y parece ser que se acerca una nueva inversión, durante la cual la Tierra pasaría un periodo de tiempo sin la protección del campo magnético. Resultado: si esa magnetosfera nos achicharrarnos cual pollos al ast, por causa de tormentas de partículas varias, rayos cósmicos procedentes del Sol y demás…

 Tampoco hay que despreciar a una mega explosión de la capa de magma sobre la que bailan los continentes. Se sabe que en el parque de Yellowstone (en los EUA) hay una bolsa gigantesca de magma que puede explosionar en cualquier momento (como ya ha hecho anteriormente con resultados apocalípticos). La cosa será –he borrado el condicional y pongo la forma futura, que es la correcta- de tal magnitud que arrasará América del Norte y emitirá a la atmosfera una gruesa capa de cenizas que oscurecerían la tierra durante meses y, quién sabe, tal vez años. Resultado: se acabó la fiesta y el último que apague la luz. Lo único que falta por saber de ese bonito espectáculo valenciano es cuándo se producirá; el cómo y el porqué están más que definidos. Hay más candidatos para este evento. Bajo el golfo de Nápoles hay una olla magmática gigantesca y que algún día, sin duda, petará. La cosa será tan gorda que hasta los marcianos se enterarán.

Recuerdo al respetable que hace unos 75.000 años, se produjo una súper-explosión en lo que hoy es Indonesia. Allí, un volcán llamado Toba montó un pollo mundial de proporciones inabarcables, y que acabó con  muchísmas especies. Y a punto estuvo de enviarnos a nosotros al hoyo de la extinción. A nosotros y a los nean, denisovanos, erectus colgados y demás bichos humanos. Se calcula que de los nuestros apenas vivieron para contarlo unos 20.000 el todo el Mundo. De nuevo hay que hacer un ejercicio de modestia y concluir que, pese a que nos creemos los reyes del Mambo, estamos aquí de puñetera casualidad. De puñetera casualidad.

¿Y qué les parecería una nueva glaciación, que al decir de los climatólogos podría enseñorearse del planeta en muy poco tiempo (en meses)? La cosa congelaría todo el mundo vegetal, con lo que la extinción de los animalicos estaría servida. Esta bonita posibilidad ha dado pie a alguna que otra película y algunas novelas de anticipación-catástrofe-gorda. Pero no se crean que todo son desventajas: ya no tendríamos que poner el aire acondicionado en verano (mayormente porque ya no habría verano), con lo que la factura de la luz bajaría sensiblemente.

Goran Bregovic, que no estaba muy bien de la azotea, fundó en los 80 una banda gitana con la que reinterpretó la música tradicional balcánica, petarda y transgresora.

https://www.youtube.com/watch?v=FCW1GsRrMvQ

 

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Sobre l'autor

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Salvador Martínez. Jubilado inquieto y curioso, que se pasea por una de las más apasionantes fronteras del conocimiento humano. Ante notario ha dejado escrita la frase que debe esculpirse en su lápida funeraria: "Aquí yace un tipo que dedicó su vida a comprender este mundo y sus alrededores. Fracasó." Y otra debajo: "Es la primera vez que hago un viaje sin tener ni idea de adónde voy"
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