La posible extensión de la guerra de Putin

La posible extensión de la guerra de Putin

diumenge 06 de març 2022 - 19:15
La posible extensión de la guerra de Putin

El pasado viernes 25 de febrero, nos despertamos con la noticia de última hora que informaba sobre la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Tras más de una semana de intensos combates, bombardeos, millones de ucranianos convirtiéndose en refugiados y huyendo a países fronterizos como Polonia, civiles y soldados muertos y heridos, la situación lleva a pensar -a muchos y muchas- como un conflicto bélico alejado y ajeno, pero esto no es así.

Hasta el momento, mientras soldados ucranianos siguen haciendo frente a la invasión rusa, dos reuniones entre altos mandatarios rusos y ucranianos, han intentado buscar solución al conflicto sin éxito alguno. Los encuentros ocurren mientras el resto de Europa y el mundo, miran estupefactos las consecuencias de la disputa.

La primera reunión ha concluido sin llegar a ningún acuerdo. Y la segunda, también ha terminado en el mismo callejón sin salida, pero con un pacto. El acuerdo no es el que proponían Zelenski y su comitiva, el de un alto al fuego, sino otro distinto, pero que en principio ha traído cierto alivio, el de la creación de corredores humanitarios para la salida de civiles en las ciudades de Mariúpol y Volnovaja. Esto aparecía como una leve solución, entre tanto caos, para millones de ucranianos que continúan resguardados en los túneles de metro de las principales ciudades, así como en búnkeres y refugios improvisados en las zonas rurales, pero no ha sido así y las noticias de las últimas horas lo han comprobado.

Por un lado, han dado luz verde para la evacuación de decenas de miles de ciudadanos por estos corredores humanitarios, y por el otro, Vladímir Putin ordena continuar con los bombardeos mientras se efectúa la evacuación. Situación que, además de estar llena de traición, no ha hecho más que evidenciar, entre otros tantos, dos aspectos tan descarnados como perversos; el primero, que lo que algunos están viviendo y otros estamos evidenciando, es que no se trata de la guerra de Rusia, sino de la guerra de Putin. La segunda, consiste en la evidencia del hambre de continuar demostrando el poder y que llega a términos inexplicables, aún después de una Unión Soviética disuelta. ¿Lo inadmisible? Que Putin lo está haciendo de la manera más infame, cruda y desalmada, ante un occidente que mira con ojos perplejos y que no se atreve a intervenir, porque los apoyos -militares, económicos o de alianza a Ucrania- actuarían como oxígeno ante las llamas del combate. Dicha intervención no haría más que avivar el fuego latente de una guerra que ha comenzado por las ganas de ganar territorio y la temeridad de Putin a ser atacado con armas nucleares por países vecinos.

Por otro lado, el control de la parte este y sur de Ucrania por las tropas rusas deja un sabor amargo y aún más preocupante, ja que el control del territorio costero del Mar Negro -uno de los principales canales económicos del país- y la toma de ciudades como Odesa, que limita con Moldavia, no ha hecho más que poner a las fuerzas militares rusas pared con pared a las tropas desplegadas por parte de países miembro de la UE en territorio limítrofe con Ucrania. En otros términos, el bando ruso estaría al filo de unas “líneas rojas” que, en el caso de ser cruzadas, la respuesta militar por parte de los países de la Unión Europea sería inmediata, sumando tensión a la conflagración de intereses y poder, y dinamitando la extensión de la guerra por gran parte de Europa.

En definitiva, una situación que muchos y muchas pensábamos que en un nuevo siglo, con tantos cambios y avances a la orden del día, la guerra sería la última vía por la cual se podría demostrar poder. En todo caso, la intervención de otras grandes potencias como China pueden suponer un alto al fuego o el cese de una guerra que ha comenzado por la decisión en solitario de Vladímir Putin, y que solo dejará víctimas, pobreza, destrucción, niños y niñas a la deriva y personas refugiadas huyendo mientras suenan estridentes alarmas nucleares en las principales ciudades ucranianas.

Article al blog LoMediático.

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Sobre l'autor

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Nascuda a Colòmbia (1993) i lleidatana d'adopció (2016). Graduada en Comunicació i Periodisme Audiovisual per la Universitat de Lleida (2020). Actualment redactora i gestora de contingut propi a Lleida.com. "Vivim la transformació d'una societat i un canvi en la percepció de la vida. Una transformació tan necessària com l'espai que ha d'ocupar el qüestionament a la nostra ment"
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