Las dos realidades y la República virtual

Las dos realidades y la República virtual

diumenge 18 de març 2018 - 15:30 a dimecres 14 d'abril 2315 - 00:30
Las dos realidades y la República virtual

(En este bonito dibujo se representa la Medicina Cuántica a base de ascensión energética. El Tocomocho en versión 3.0).

Para explicar el Mundo mundial bastarían unas pocas partículas, entre las que destacan los más pequeños ladrillos de toda la materia material (quarks), amén de las cuatro fuerzas, ​bueno, tres, que moverían todo lo que peta por ahí, y el bosón de Higgs, el creador de materia. El modelo estándar viene a explicar esa concepción del Mundo, de la Realidad universal. Pero no es una teoría que satisfaga a todos los científicos. Tiene agujeros, lagunas y le chirrían las conexiones. Tal vez ahora mismo, un tipo que estudia física en una cierta facultad, esté formulando una teoría definitiva, que explique de manera sencilla, unitaria y elegante to lo vivo. Así que a esperar…

Sin embargo, no olvidemos que eso que llamamos Realidad está compuesto por dos mundos absolutamente diferentes, el micro, el turbulento mundo sub-atómico y el micro, todo lo demás. Y tienen que estar relacionados por narices. ¿Es que en el mundo, micro cuántico no existe el espacio, ni el tiempo? Inquietante posibilidad. Dos espacios, uno dentro del otro, Y aquí viene otro problemita de nada. Que no sabemos cómo se relacionan ambos espacios: cuál es la conexión y relación entre ambos mundos. Pero ambos forman una unidad de destino en lo universal; y nunca mejor dicho. Así que si no los engranamos en la misma maquinaria –teoría- vamos mal. Vamos mal.

A ver si me explico: tomemos una estrella promedio, de ir por casa. En su interior hay sobre todo hidrógeno y helio, reaccionando y petando energía y cosas (elementos químicos: carbono…). El hidrógeno, al igual que el helio y todo lo demás, está compuesto de partículas elementales, fundamentalmente quarks, neutrinos… Los quarks se unen en tríos para formar protones, neutrones y demás bichos pequeñicos. Estos la lían con los electrones para formar átomos, estos se juntan para hacer moléculas y estas el festival energético-lumínico de la jodida estrella. ¿Vamos bien? Es decir, que en la base de todos los fenómenos, el comportamiento de una estrella en este caso, se encuentra la actividad de esos bichos infinitesimales, los quarks y las fuerzas asociadas. Pero no stablecemos conexión entre su función y la de las reacciones de fusión de las estrellas. Hay un salto entre ambas dimensiones llamado colapso cuántico, que es como una pesada cortina que separa ambos mundos. Cuando los quarks de la estrella (hay casi infinitos) desembocan en una reacción química por mor de la fuerza nuclear fuerte, se dice que se ha producido un colapso cuántico. Y el que quiera saber más, que estudie Corte y Confección.

¡Ah, que no se me olvide una cosita que les alegrará el día! Según la mecánica cuántica, una partícula subatómica puede estar en un porrón de sitios al mismo tiempo; y hasta que no se detecta, no se ubica en uno concreto. No obstante, antes que nada hay que definir qué es el espacio en esos andurriales. De nuevo el extravagante espacio subatómico. ¿Por qué extravagante? Muy sencillo: porque por esos andurriales se ve que la gravedad no actúa, o es imperceptible, con lo que el espacio-tiempo adquiriría una expresión rarísima. De nuevo la oscuridad se adueña de nuestros lacerados corazones.

Pero hay más, vaya si lo hay: en un instante, una miaja de tiempo, la partícula puede estar donde le rote del Universo. Hay que joderse. Por tanto, no podemos decir dónde se halla una partícula a priori, solo podemos establecer la probabilidad de que esté en un punto u otro. Observen que he puesto “dónde” en cursiva, ya que la variable espacial en esas dimensiones infinitesimales es, como ya he dicho, absolutamente distinta de la de nuestro mundo cotidiano. Otro tanto puede decirse de la dimensión tiempo: a una partícula que aparece, desaparece y vuelve a aparecer, se la bufa en tiempo. Ítem más u otro sí: los fotones son eternos, pasan mucho del tiempo. ¿A que es bonico? Ese follón ya lo dejó sentenciado Heisenberg en la década de los treinta del siglo pasado en el principio de Incertidumbre. Alucinante, ¿verdad?

Y no les quepa duda de que la Naturaleza se comporta así en sus peldaños más elementales.

¿Qué corolario o moraleja podemos y debemos sacar de asunto? Pues que hasta que no se formule una teoría que englobe en una sola explicación, en un único mecanismo, el funcionamiento de las estrellas, siguiendo con nuestro ejemplo, y el de las partículas elementales que están en su naturaleza, no estaremos satisfechos. Ni tranquilos. En síntesis: una teoría del Espacio-Tiempo que se cumpla tanto en nuestra escala como en la de lo pequeñísimo, del nivel cero de la Realidad. A ese santo Grial de la física se le denomina teoría de la gravedad-cuántica. Casi nada. La teoría del Todo, elegante y bella en su simplicidad unitaria. El santo Grial de la Física. Que daría cuenta exacta y completa de la naturaleza del Universo en todas partes, y de su funcionamiento: la visión cuántico-gravitatoria del Universo.  Y que resolvería de una vez por todas las contradicciones entre la expresión del espacio y el tiempo en el mundo macro y en el del micro. (Hay quien dice que la teoría cuántica de campos nos dará la solución al lío, pero servidor es escéptico). Otros hablan de una teoría de Cuerdas que unificaría ambos espacios-tiempo, ambos mundos. Vaya usted a saber...

Rincón de las anécdotas.- Hay grupos de pirados/as New Age-post ecologista-Madre Tierra-ayurveda-y-tal que aseguran que se mueven por el Espacio cuántico y allí hacen cosas para mejorar lo que sea: enfermedades,… Hay que ser muy tarugo para decir esas tonterías. Y más para creérselas. Desconfíen totalmente de los/as espabilados/as que dicen esas cosas y que hablan de Mundo sub-atómico como si fuera el recibidor de su casa. No tienen ni puñetera idea de nada de na de rien.

Chuck Berry​ señaló el camino a los rockeros de los 60.

https://www.youtube.com/watch?v=MEtLeoNW6Sw

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                        

 

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Sobre l'autor

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Salvador Martínez. Jubilado inquieto y curioso, que se pasea por una de las más apasionantes fronteras del conocimiento humano. Ante notario ha dejado escrita la frase que debe esculpirse en su lápida funeraria: "Aquí yace un tipo que dedicó su vida a comprender este mundo y sus alrededores. Fracasó." Y otra debajo: "Es la primera vez que hago un viaje sin tener ni idea de adónde voy"
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