Los chimpancés no juegan al pachinko

Los chimpancés no juegan al pachinko

dijous 18 d'abril 2019 - 17:30 a diumenge 18 d'abril 3210 - 01:00
Los chimpancés no juegan al pachinko

(En esta bonita foto se ve a unos japos jugando al Pachinko. ¿Ven a algún chimpancé entre ellos? Recientes investigaciones  han demostrado que los chimpas no saben cómo se juega. Tampoco se han encontrado en cueva alguna ocupada por los nean máquinas para jugar a tan obsesivo pasatiempo). 

Les deseo muy buena Pascua! Estaba hablando de los simpáticos chimpas y de ciertos comportamientos similares a los nuestros. Continúo.

Y es que el debate sobre los chimpas es tan significativo y recurrente como el de los nean. Ambos tienen una gran proximidad genética con nosotros. Con los primeros compartimos más o menos el 96% del genoma. Y los europeos llevamos genes de los segundos (sobre el 3 o 4%). Y eso actúa como un imán en las investigaciones y en las mitologías. Y en las mitologías. Son de los nuestros o casi; aunque a estas alturas ya no sé si soy de los nuestros. Incluso el gran público muestra un gran interés por las noticias que les relacionan con nosotros.

Hasta el más tonto del pueblo ha oído hablar de los nean y conoce ciertos comportamientos de los chimpas. (Pero pocos conocen a los erectus, que es la especie humana con mayor éxito evolutivo: dieron la chapa durante un millón de tacos). A mí me parece bien que apartemos la arrogancia y adoptemos una posición más modesta respecto a nuestra posición en la Naturaleza. Ningún problema en eso. Paro de ahí a hacernos iguales a mil y un animales es disparatado; exagerado. Somos únicos. Para lo bueno y para lo malo. Amén.

Sobre este particular, y sobre un montón más, hay que prevenirse contra la filosofía relativista y/o rousseauniana. En pocas palabras, sostienen que somos exactamente iguales que el resto de los animales. Y para cada habilidad que presenta los humanos actuales, ellos encuentran un bicho que también la tiene. Con todo, todavía no se ha visto que otros animales hagan prótesis de cadera, fabriquen móviles conectados o que jueguen al pachinko. Así que…

Pero volvamos a nuestros primeros y queridos nosotros.

No faltan los especialistas que aseguran que hábilis fabricaba útiles de forma mecánica, sin poner conciencia y mente imaginativa en el asunto. Vamos, que pensaba poco y lo poco que pensaba estaba relacionado con el grupo, (pequeño, de 8-20 tipos; aunque hay especialistas que los amplían hasta 80, pero yo lo dudo). Lo de la conciencia lo dejo para más adelante, para no liarla ahora.

La cosa tiene más enjundia de la que parece. Y nos conduce de cabeza a la mente mental. Ya saben: inteligencia: pensamiento racional, relacional, abstracto, imaginativo, acumulativo, simbólico y demás. Para abordar correctamente la cosa hay que empezar diciendo que tenemos varias inteligencias (Gardner). Fundamentalmente, hay cuatro: la inteligencia asociada al conocimiento de la naturaleza; la lingüística, la social y la técnica.

Lo jodido es averiguar cuáles de ellas tenían los hábilis, y bichos posteriores, y cuáles no. Y en qué grado.  Y lo más importante: si estaban relacionadas entre sí. A la luz de los exiguos restos antropológicos  es difícil  que esas inteligencias, incipientes, estuvieran conectadas. No falta quien asegura (Wide) que el aumento del cerebro y la recomposición de las conexiones neuronales del hábilis obedece a un aumento de la complejidad social. Parece lógico que existiera esta relación; pero no hay evidencias de que fuera así.

Lamentablemente, tan solo disponemos/disponíamos de un esqueleto; descubierto en la garganta de Olduvai, en plena falla del Rift, en el norte de la actual Tanzania. Su propietario vivio hace la friolera de 2 millones y mucho pico de años. Su chasis no era muy alentador que digamos: casi idéntico al de un australopiteco. Aunque con mayor volumen de sesera y circunvoluciones cerebrales algo más complejas. Lo cual nos permite aventurar que era más inteligente. Tenía que ser así pues empieza a hacer algo fundacional en nuestra especie: fabricar herramientas.

Earth, Wind and Fire compusieron una icónica canción  que fue incluida en la banda sonora de la no menos icónica película Babel.

https://www.youtube.com/watch?v=Gs069dndIYk

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Sobre l'autor

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Salvador Martínez. Jubilado inquieto y curioso, que se pasea por una de las más apasionantes fronteras del conocimiento humano. Ante notario ha dejado escrita la frase que debe esculpirse en su lápida funeraria: "Aquí yace un tipo que dedicó su vida a comprender este mundo y sus alrededores. Fracasó." Y otra debajo: "Es la primera vez que hago un viaje sin tener ni idea de adónde voy"
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