Magia cuántica. (La realidad más allá de la razón, y 4)

Magia cuántica. (La realidad más allá de la razón, y 4)

dissabte 23 d'agost 2014 - 20:00 a divendres 12 de desembre 2014 - 02:45

MAGIA CUÁNTICA. (LA REALIDAD MÁS ALLÁ DE LA RAZÓN, y 4)

 

 

El nunca bien ponderado efecto túnel o paso por donde me rota

 

Imagino que a estas alturas de la función, ya estaremos curados de sustos, y nos traerá al pairo si una partícula se queda embarazada o cambia de sexo. No obstante, el efecto túnel no deja de tener su punto de sorpresa y magia potagia. Veamos. El efecto túnel se utiliza para explicar porqué ciertas partículas, en determinadas condiciones y en un sistema dado, pueden atravesar barreras que según la física clásica es imposible que atraviesen, o escapar de fuerzas gravitacionales gigantescas, de objetos súper masivos, popularmente conocidos como bujeros negros.

Supongamos que enviamos un haz de electrones hacia una barrera de alta energía. La mecánica tradicional postura que esos electrones no podrán atravesar la barrera, pues su energía es mucho menor. Sin embargo, de acuerdo con la mecánica cuántica, se debe respetar en todo momento la validez de los principios de incertidumbre y de probabilidad, de las probabilidades de la función de onda (tranquilos, ya hablaré de ello es otra puntata). Es decir, que hay una probabilidad (verificable) de que algunos electrones  atraviesen la barrera energética y asomen la cresta por el otro lado. Pero tan mágico "tuneleo" es en principio imposible, pues los electrones tuneladores debían abrirse paso a través de la barrera con una fuerte energía, como ya he dicho. 

Los físicos siguen en sus trece y añaden que esas partículas a veces consiguen tomar energía prestada que les permite atravesar la barrera antes de que devolverla ipso facto. ¡Blasfemia, manifestación diabólica, apsotasía! En este punto, Lederman nos echa una mano para aclarar la cosa: Pero cuando se desarrolla la intuición cuántica, uno responde que la condición de que el electrón esté en el túnel no es observable y por tanto no es un problema de la física.  ¡No es problema de la física! Así es como se despachan los físicos experimentales ante la asombrosa paradoja que encierra el asunto. Ellos constatan que hay algunos electrones (u otras partículas) que atraviesan la barrera, y santas pascuas. Y el que venga detrás, que arree.

No sé dónde he leído, pero lo he leído, que si una persona se pusiera delante de una pared y chocara con ella continuamente (provisto de casco y rodilleras, por supuesto), llegaría un día en que la atravesaría. Bueno, tal vez tardaría 1.000 millones de años y unos cuantos billones de intentos en conseguir este fastuoso efecto túnel; pero la atravesaría. Como en todo, la paciencia y perseverancia son las claves del éxito, añado. Pero para ello se tendría que conseguir el ¿milagro? de que todas las partículas de su cuerpo ejecutaran al mismo tiempo el efecto túnel. 

Ítem más: Hawking demostró que ciertas partículas alojadas en los agujeros negros escapaban de ellos venciendo la gigantesca fuerza gravitatoria que poseen esos objetos súper masivos. Y ello era atribuible, también, al efecto túnel. El efecto túnel es, pues, otra prueba del nueve de que en el submundo cuántico ocurren fenómenos muy raros y fantasmales; fenómenos que en el mundo “familiar” en el que bregamos cada día, no se manifiestan (por suerte).

 

Bien, bueno, bien. Yo me voy a dormir, pero dejo un vídeo en el que unos jóvenes y jóvenas (4º de ESO) explican con salero y tronío  la cosa tuneladora. No se lo pierdan:

 

https://www.youtube.com/watch?v=jnSH-V6t4Ko

 

Un momento. Como hoy hay una luna brillante y redonda colgada tejado celeste y me he puesto algo sentimental, también incluyo una canción del viejo Teddy Pendergrass, muy apropiada para las almas perdidas que vagan en la noche:

 

https://www.youtube.com/watch?v=Ta520shM2t8

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Sobre l'autor

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Salvador Martínez. Jubilado inquieto y curioso, que se pasea por una de las más apasionantes fronteras del conocimiento humano. Ante notario ha dejado escrita la frase que debe esculpirse en su lápida funeraria: "Aquí yace un tipo que dedicó su vida a comprender este mundo y sus alrededores. Fracasó."
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