Si estamos solos en el universo, ¿a qué viene tanto espacio?

Si estamos solos en el universo, ¿a qué viene tanto espacio?

dijous 03 de març 1898 - 17:45 a dijous 03 de març 3222 - 08:00
Si estamos solos en el universo, ¿a qué viene tanto espacio?

(En esta bonita foto se ve a un astronauta en plena faena de mantenimiento del artefacto. El estado actual de la tecnología es en comparación similar a la  del homo hábilis. Queda mucho camino por recorrer para obtener una visión amplia y profunda del Universo. Muchísimo).

Muy buenas. ¿Se han percatado de que ya no tenemos invierno? A finales de febrero se veían por las calles bastantes personas en manga corta. Mucho me temo que el cambio climático nos va a perjudicar. Mucho. Puede ser que acabemos siendo una sucursal europea del Sahara. Lo cual no deja de tener ciertas ventajas: ya no tendremos que ir a Salou para cocernos.

Dejé la cosa en las maneras de recorrer el Universo de manera real y eficaz, con la finalidad de contactar con otros bichos, preferentemente inteligentes, y de paso trincar recursos. Lamentablemente, para viajar hoy a un planeta que diste 4 de años luz –justo al lado- montados en la Voyager 1, que es el trasto más rápido de cuantos hemos construido, tardaríamos 150.000 años. Nada, una minucia. Reitero: o se busca otra forma de circular por ahí fuera o no hay nada que rascar.

Ewine van Dishoeck, la misma astrónoma que cité en el artículo anterior, apunta que seguramente las formas de vida que podríamos encontrar serían muy primitivas, poco evolucionadas y para nada semejantes a nosotros. Si bien añade que cabría la posibilidad de encontrar formas de inteligencia más desarrolladas que la nuestra, en forma de inteligencia artificial embutida en algún planeta de por ahí fuera muy pallá. En forma de inteligencia artificial o de cafeteras Magefesa, añado con un punto de chusca ironía.

No se crean, hay científicos que se toman en serio esta extravagante posibilidad y conjeturan la existencia de gigantescas civilizaciones de robots que se ubicarían más allá por donde Noé echó el ancla. Y añaden que no se ponen en contacto con nosotros porque nos consideran muy primitivos. Una especie de cacharros listos, pero de buen rollo. Hay que ver los estragos que hace el cannabis en la comunidad científica... Puestos a largar, pienso que si existen no se ponen en contacto con nosotros porque son muy listos/inteligentes. Cualquiera se pone a charlar con unos cafres como nosotros, y con el Trump acariciando el botón nuclear.

No obstante, me hago una preguntita muy sencilla: ¿Quién ha fabricado a esos robots? Porque no me imagino a la Naturaleza (sic) de por allá creando unos pequeños robotitos microscópicos que se reproducen y se desarrollan en complejidad, diversidad y tamaño. Aunque la cosa podría ir de que los primeros artefactos los creó una civilización de tipos orgánicos (ya saben, unidades autónomas de carbono y tal), que más tarde fue exterminada por la chatarrería. Como la cosa de Terminator. En fin, que qui l’encerta l’endivina.

Éramos pocos y parió la abuela. El ya mentado astrónomo estadounidense Avi Loeb también se dedica, qué casualidad, a buscar vida inteligente por ahí fuera. Con un par y con más moral que el Alcoyano. En esas estaba cuando se detectó un asteroide que tiene una forma rarísima (alargado como un pepino, pero aplastado), que circula a gran velocidad (lo que significa que viene de fuera del sistema Solar), y que parece tenga un motoret, ya que la atracción del Sol no justifica su velocidad. Al bicho le han puesto el sugerente nombre de Oumuamua, que debe ser una palabra hawaiana, ya que el telescopio que lo detectó está allí. Pues, nada, que podría ser una nave marciana. O tal vez una nave-basurero cuya misión sería dejar la basura alienígena por ahí fuera. O vaya usted a saber.

The Smiths fue un grupo icónico de los años Noventa. Sofisticado, glamuroso, brillante y gay. Su alma fue Morrisey, un extravagante cantante.

https://www.youtube.com/watch?v=n4BsbNB-0pA

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Sobre l'autor

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Salvador Martínez. Jubilado inquieto y curioso, que se pasea por una de las más apasionantes fronteras del conocimiento humano. Ante notario ha dejado escrita la frase que debe esculpirse en su lápida funeraria: "Aquí yace un tipo que dedicó su vida a comprender este mundo y sus alrededores. Fracasó." Y otra debajo: "Es la primera vez que hago un viaje sin tener ni idea de adónde voy"
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