¡Ya podemos viajar a nuestra amada República!

¡Ya podemos viajar a nuestra amada República!

dimarts 24 de juliol 2018 - 19:30 a dijous 17 de desembre 3114 - 14:30
¡Ya podemos viajar a nuestra amada República!

(En esta bonita foto se ve una sencilla y elegante máquina de viajar por el tiempo con su conductor, y al alcance de todos los bolsillos. Con ella, y viajando unos 100.000 años hacia el futuro, podremos ver cómo está la República Catalana por esas fechas).

Otros investigadores, como es el caso de K. Thorne –sí, el mismo que ha actuado como asesor científico en la película Interstellar, de la cual hablaré o he hablado por algún sitio-, se han dedicado a hacer elucubraciones sobre qué le pasaría a un viajero espacial que se introdujera en el interior de un bujero negro, rebasando su horizonte de sucesos. (A partir de ahí se entra en el disco de acreción, la cocina del bujero). Posiblemente, nuestro cosmonauta se daría de morros por ahí dentro con un bujero de gusano. Por él sería teoricamente posible viajar a distancias gigantescas en un tiempo infinitesimal: entrar por un extremo del gusano, y salir por el otro en las chimbambas siderales al cabo de un tres i no res. Todo mu bonico y mu fino, pero imposible total. Un bujero de gusano vendría a ser como un tubo que discurriría por una colosal deformación del espacio-tiempo, conectando dos regiones del Universo muy alejadas. Sin olvidar la brutal distorsión temporal. A ver si lo explico de forma que se entienda: imaginen que tenemos solo dos dimensiones (ancho y largo, pero no alto) y vivimos en un punto ubicado en un extremo de una hoja de papel, la cual para nosotros es tan grande como el Universo. ¿Sí, situados?

Ahora imaginemos que una potentísima concentración de gravedad (gran deformación del espacio-tiempo) curva la hoja-malla espacio-tiempo (la dobla) hasta poner en contacto nuestro punto con uno punto situado en otro extremo de la hoja, uniendo ambos puntos. Así las cosas, dado que nosotros estamos en el punto de contacto entre ambos puntos, podríamos recorrer tropocientos mil millones de kilómetros (la distancia que separa a ambos puntos cuando la hoja está extendida), en un tres i no res, que dicen los de TV3. Y también modificar profundamente el tiempo transcurrido para nosotros. Pues bien, esa zona de contacto sería el bujero de gusano, ni más ni menos. Corto y raso. ¿Cómo va la cosa? Ánimo. Pero, insisto, no sabemos que ocurre en el interior de un bujero de esos; pero lo que sí sabemos es que no es precisamente bueno. Y nos es imposible, y lo que te rondaré, morena, explorar su interior. Todo pura matemática.

Pero volvamos a nuestro intrépido cosmonauta que hemos dejado unos párrafos más arriba metiéndose alegremente en el bujero de gusano. De entrada, y debido a la brutalidad gravitatoria, se convertiría en un espagueti de longitud casi infinita, y con un diámetro en el que apenas cabría un átomo. Pero concedamos que nuestro valeroso espagueti-cosmonauta adopta esa pintoresca anatomía. Y sobrevive. Peeeeero hay otro problemilla de nada: para tan singular viaje tendría que desintegrarse y volverse a integrar al salir por el otro extremo, empleando para ello grandísimas cantidades de energía. Como se ve, la cosa no puede ser más sencilla, una menudencia de nada. Como ir a Cambrils a comer una paella. Más madera: tampoco podría dirigirse al lugar que quisiera; tendría que salir por donde le rotara al maldito gusano. Y para acabarlo de arreglar, no nos olvidemos de las imprevisibles consecuencias que sufriría el sujeto por causa de la distorsión del tiempo.  Moraleja: no se metan en un bujero negro ni de gusano ni locos.

Por lo que respecta a sus dimensiones, hablamos de agujeros negros cuando su masa es muy superior a la del Sol, nuestra querida estrella, mientras que su tamaño en muy, muy pequeño. Es decir, paratos que podrían contener miles de veces la masa y la energía del Sol en su núcleo. El cual podría no ser mayor que una pelota de golf. Contra más pequeño es el núcleo, más mala leche gasta el bujero. Ellos explicarían los movimientos circulares de las galaxias, pues muchos están en el centro de ella; así como la gran concentración de gas y materiales interestelares alrededor de su área de influencia (Asimov).

Este bonito vídeo de IZAL muestra una variante (romántica) de la cosa de los bujeros negros. ¡No se pierdan la letra!

https://www.youtube.com/watch?v=qiAdTuuQIp4

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Sobre l'autor

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Salvador Martínez. Jubilado inquieto y curioso, que se pasea por una de las más apasionantes fronteras del conocimiento humano. Ante notario ha dejado escrita la frase que debe esculpirse en su lápida funeraria: "Aquí yace un tipo que dedicó su vida a comprender este mundo y sus alrededores. Fracasó." Y otra debajo: "Es la primera vez que hago un viaje sin tener ni idea de adónde voy"
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